Mejor imposible
Tiene un talento y una mentalidad ganadora que lo convierten en el mejor jugador de polo del mundo. Ganó todo y contra todos. A los 30 años, está casado con la modelo María Vázquez y vive tranquilo en su campo de Cañuelas. Entrevista al galope con el tipo más envidiado del polo.
TEXTO LUCIO VALMAGGIA
FOTOS GABRIEL ROCCA
Al llegar a La Dolfina, luego de haber manejado 40 minutos por autopista, atravesado una zona urbanizada y recorrido cerca de un kilómetro de un descuidado camino de tierra -no sin solicitar indicacines a algún transeúnte-, todo parece, de alguna manera, mutar. Por una entrada prolijamente empedrada, uno se introduce en una especie de mundillo paralelo, flanqueado a derecha e izquierda por canchas de polo, hasta toparse con unas confortables caballerizas en forma de U. Allí se encuentran petiseros y caballos, peones y conocidos, pero, en esta ocasión, ni noticias de Cambiaso.
Apenas pasadas las tres, sin embargo, arriban tres vehículos: dos camionetas y un automóvil. Son un hermano de Cambiaso, el propio Adolfito y el reconocido polista Carlos Gracida, en ese orden. Enseguida, presentación y comienzo de la entrevista, sin muchas vueltas ni protocolos. Ubicados entre las caballerizas, en medio de una tarde soledada pero ventosa, la charla adquiere protagonismo, y habrá algunas confesiones y sentencias inéditas.
ESCUELA DE POLO
“Comencé a jugar con mi viejo, en La Martina, que era un club-escuela de polo. Y fue una cuestión medio de familia. Papá arrancó más bien tarde, era más que nada surfista. A través de mi vieja, que es más de campo, papá se dedicó un poco al polo. Armaron una escuela con mis medio hermanos Marcial y Salvador Socas, y así arranqué”, suelta Cambiaso.
Y confiesa: “La parte del campo, los caballos, eso es lo que más disfruto. Creo que el tema de los caballos es un adicción, no tiene límites. El criar caballos y demás, me parece que es casi más divertido que jugar. Los crío, los hago, compro, vendo, pero no soy demasiado fanático de vender: me gusta guardar”.
En esto de los caballos, ¿hay cuestiones de marketing? Que un caballo sea tuyo, por ejemplo, ¿le sube el precio?
Sí, pero, en general, lo más difícil es encoentrar el mercado para los caballos que no me sirven a mí. Por un lado es fácil pero por otro no, porque si vos vendés un caballo con tu nombre tiene que ser bueno. Igual, lo del nombre es relativo.
La importancia de la caballada y su influencia sobre el jugador son grandes, afirma Cambiaso: “Hasta cinoc o seis goles de handicap llegás por habilidad, pero de ahí en adelante es todo los caballos. Schumacher, por ejemplo, es un crack, y seguro que en otro auto andaría bien, pero no sé si ganaría todos los campeonatos que ganó con Ferrari”.
LEE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 23 DE REVISTA G7.
FICHA PERSONAL
¡QUE JUGADOR!
En 1987, a los 12 años, Adolfo Cambiaso (h) saca handicap por primera vez. Cinco años después, en 1992, debuta en el Abierto Argentino de Palermo con Ellerstina, llegando a la final y conviertiéndose en el goleador absoluto del torneo, con 46 tantos. En 1994, gana la famosa Triple Corona (Tortugas, Hurlingham y Palermo) con Ellerstina y alcanza los 10 glos de handicap, con apenas 19 años.

