Un jugador distinto
Es uno de los mejores jugadores de polo del mundo, fundó la marca de ropa La Dolfina y sentó las bases de un proyecto para que los polistas ganen más dinero en Argentina. En esta nota, Cambiaso habla de todo eso y rompe con varios prejuicios relativos al deporte que practica.
TEXTO ESTEBAN FEUNE DE COLOMBI
FOTOS ANDY CHERNIAVSKY
A pesar de lo que se ve desde afuera y de ciertos mitos populares que hablan de un entorno glamoroso, elitista e impenetrable, para Adolfito Cambiaso el polo es otra cosa. Si se trata de derribar preconceptos, el primero que debería caer es el que postula que los polistas argentinos, en su país, viven de su deporte. Durante esta nota, Adolfito se encarga de dejar en claro que él –uno de los mejores polistas del mundo y, según la opinión de muchos, el mejor– debe “revolear el taco” en el extranjero para mantener a flote la estructura que montó en su campo de Cañuelas.
Mediante algunas iniciativas, Cambiaso se ha propuesto volver el polo menos solemne y menos elitista e incluso dispensarle un soplo de popularidad. Su equipo se coronó en el Abierto de Palermo (el torneo más importante del planeta) vistiendo los colores de Nueva Chicago y la hinchada de ese equipo de fútbol estuvo en la final alentando. Aunque parezcan detalles intrascendentes, esos hechos le quitaron al polo su aura elitista y lo acercaron a mucha gente.
Además, el número 1 de La Dolfina puso en marcha recientemente, con paciencia y tenacidad, el proyecto Argentina Polo Tour, que extiende la temporada de polo hasta abril; de esa forma, se busca que la industria de este deporte se vuelva cada vez más próspera.
¿En qué se basa el proyecto?
Llevamos a cabo esta iniciativa con Gonzalo Pieres. El objetivo es crear fuentes de trabajo para más polistas argentinos en el país, donde todos perdemos plata. Organizamos copas e invitamos a extranjeros a jugar y les cobramos. Los demás torneos (sobre todo, los de la Triple Corona) se juegan por amor al deporte.
Sin embargo, los torneos de la Triple Corona les sirven a los polistas para mostrarse y eso, a la larga, puede dar réditos, ¿o no?
Es relativo. Todos los jugadores que participamos de la Triple Corona ya somos conocidos en el exterior. Si bien perdemos dinero al participar en esos torneos, nos encanta este deporte y jugamos por pasión. La clave está en armar eventos paralelos –como la Copa de Diamante, la Copa de Oro o la Copa de Plata– para crear fuentes de trabajo en el país, donde la temporada de polo finaliza a mediados de diciembre. Por eso, con el Argentina Polo Tour, la idea es que en febrero, marzo y abril tengamos algo así como una temporada paralela. Los jugadores con menor handicap no suelen recibir buenas invitaciones para jugar en el extranjero y, de este modo, les damos la posibilidad de que participen de un campeonato en Argentina y se muestren.
¿El Argentina Polo Tour también se creó para popularizar este deporte?
La popularización del polo es un proceso que pasa por otro lado y tiene que ver con otras cosas. La popularización ayudará a que tengamos más patrocinadores y más difusión y eso hará que ganemos más plata. Por el momento, la única manera de ganar dinero es jugando en el exterior.
¿Ayudó a popularizar el polo el hecho de que La Dolfina vistiera, en 2005 y 2006, los colores de Nueva Chicago?
Sin duda. Gracias a eso, mucha más gente se acercó al polo y tuvimos una gran repercusión en los medios. Tanto es así que salimos en Telenoche y en la tapa de Olé.
¿Fue una movida premeditada?
No, se dio por azar. Habíamos perdido dos finales vistiendo otra camiseta y nos propusimos cambiar de colores. Confiamos en el espíritu cabalero de “Lolo” Castagnola [compañero de Cambiaso en La Dolfina] y, como somos medio hinchas de Nueva Chicago, elegimos esa remera.
¿La cuestión económica representa un obstáculo para los jugadores que se inician en el polo?
Sí, pero ese obstáculo se supera una vez que los polistas empiezan a viajar. Nuestro objetivo es que no necesites jugar en el extranjero para que te vaya bien en tu país. Como decía antes, el hecho de que la temporada se extienda supone un cambio muy beneficioso en ese sentido. Por otra parte, los jugadores que no disponen de los medios suficientes para insertarse en el mundo del polo deben unirse a una organización grande, empezar de abajo e ir creciendo de a poco, como hicimos todos.
¿Los jugadores que crían caballos tienen un mejor desarrollo en su carrera?
No necesariamente. Para crecer, un polista debe formar parte de una organización. Eso es ineludible. La clave no reside en tener plata. Antes de convertirse en el eximio jugador de polo que fue, Gonzalo Pieres no tenía plata y trabajaba como petisero. [Un estadounidense interrumpe la entrevista y, en inglés, felicita a Cambiaso por el excelente estado de la cancha en la que acaba de disputar un partido.] Este señor, por ejemplo, vino al país para jugar la Copa de Diamante del Argentina Polo Tour. Juega en un equipo con tres argentinos a los que contrató. Ése es un claro ejemplo de lo que hablábamos recién: este proyecto crea fuentes de trabajo. En este momento, los polistas tenemos la cabeza puesta en el Abierto de Palermo y, aun así, participamos en estas copas.
Suena paradójico.
Sobre todo si se tiene en cuenta que, al jugar el Abierto, perdemos plata. La situación es inexplicable.
¿Jugar en Palermo es un trabajo para vos?
Los torneos que forman la Triple Corona no significan “trabajo” porque, para jugar en Palermo, tenés que haber jugado en Hurlingham y en Tortugas. El deseo de ganar en Palermo implica un desafío para mí. Cuando jugás en el exterior, tenés que estar al 100 % para que te vuelvan a contratar, te aumenten el sueldo o te compren un caballo. La cuestión es tan simple que, si no gano el Abierto, intento ganarlo el año próximo. De hecho, si pierdo en la primera fase, tengo la posibilidad de preservar mis mejores caballos para triunfar en otras copas.
Si se tiene en cuenta que en Argentina se ve el mejor polo del mundo, la situación de la que hablás parece insólita.
Esta situación existe desde hace mucho. Por suerte, hay una gran cantidad de polistas argentinos trabajando en el exterior. El desafío es depender menos posible de que nos contraten en el extranjero y trabajar más en nuestro país. Aún no logramos ese objetivo, pero estamos avanzando.
Podés leer la entrevista completa en la edición N° 46 de Revista G7.
FICHA PERSONAL
UN PERSONAJE
Por Martina de Estrada Láinez, madre de Adolfo Cambiaso.
Tengo una conexión especial con Adolfito desde el día que nació. Recuerdo que, después del parto, tuve un problema y esperó pacientemente a que me recuperara para tomar la leche. Siempre fue un personaje. A los 2 años, él jugaba al tenis como si fuera un adulto. A los 5, lo inscribí en una clase en la que había chicos mucho más altos que él y, en un momento, el profesor me dijo que Adolfito no podía asistir a la clase. Le dije: “¿Por qué? Si le pega muy bien a la pelota”. “Este chico le pega en serio, hay que entrenarlo ya”, me contestó el profesor. Entonces, le pregunté a Adolfito qué le parecía la idea. Se puso las manos en los bolsillos y dijo: “No me voy a dedicar al tenis sino a los caballos”. Yo no podía creer lo que estaba escuchando porque él nunca les había prestado mucha atención a los caballos. Cuando cumplió 8 años, me confesó que se iba a dedicar al polo.

