Lucha libre
La española Amparo Sánchez, que presentó en Buenos Aires La vida te da, su último disco, dice que la vida y la música le dan la oportunidad de comunicarse y conocer las luchas del mundo.
TEXTO FLOR CODAGNONE
Cuenta la historia que, a mediados de los ’90, en una plaza del barrio madrileño de Lavapiés, los destinos de Amparo Sánchez y Manu Chao se cruzaron. Él la escuchó cantar y le gustó tanto que la convenció de grabar un disco. Desde entonces, Amparanoia –el proyecto musical de Amparo– no ha dejado de crecer. El ex Mano Negra ofició de padrino y las carreras de ambos se acercaron tanto que las comparaciones no se hicieron esperar. “Manu es mi hermanito, lo quiero mucho y no me molesta que me relacionen con él porque, de alguna manera, es una referencia para la gente que no conoce mi música”, dice ella, desafiante.
Amparanoia mezcla el reggae, la rumba, el ska y el bolero con la música de los Balcanes; sus canciones reúnen la alegría de la música y el compromiso de las letras. “Creo que es como el yin y el yang”, explica. “Intento encontrar el equilibrio. Generalmente, escribo canciones cuando necesito comunicar algo, cuando debo sacarlo afuera y buscar respuestas. Después, al juntarme con los músicos, intento fusionar la nostalgia de las letras con la alegría de la percusión y los vientos”.
LA MUJER ES EL NEGRO DEL MUNDO
A Amparo le molesta que le pregunte cómo hace para ser mujer, madre y artista al mismo tiempo. “Es la típica pregunta”, responde. “¿A cuántos músicos hombres se la hacen? A ninguno. Si lo hago es porque puedo”. El hecho es que, desde sus letras y desde sus actividades extra musicales, proyecta la imagen de una luchadora inclinada a veces hacia el feminismo, a veces hacia los derechos humanos y a veces hacia el despecho (un tanto peligroso) de las mujeres heridas por un hombre. Algo de eso habrán visto –y escuchado– los musicalizadores de Mujeres asesinas, quienes, para la segunda temporada del ciclo, decidieron abandonar el despojo y la languidez de Bebe y optaron por “La vida te da”, el tema que lleva el nombre del último disco de Amparanoia. Se trata de una rumba con toques de flamenco que se lleva muy bien con esas mujeres un poco irreales que degüellan, asesinan y envenenan. Aunque diga que es una típica pregunta, Amparo afirma: “Ser mujer me da mucha fuerza y potencia mi rebeldía. No somos muchas las que cantamos lo que sentimos y lideramos un proyecto”.
UN MUNDO MEJOR
Quizás su mayor riqueza provenga de andar por las rutas. “Estoy viajando todo el tiempo. Me gusta llegar a los países y a las ciudades para encontrarme con la gente y aprender de ella”, cuenta Amparo, que, en 2001, durante un viaje por México, quedó impactada con la lucha zapatista y con la figura del subcomandante Marcos. Esa experiencia –que podría haberse agotado en el deslumbramiento inicial– cambió su vida para siempre. De regreso a España, realizó una exposición fotográfica que reflejaba la realidad de Chiapas y grabó un álbum tributo.
“Somos viento”, dice, “es un disco que está dedicado al movimiento zapatista y que surgió de la necesidad de compartir su filosofía”. Recién en diciembre de 2005 viajó por primera vez a los municipios autónomos mexicanos, donde brindó una serie de conciertos. El viaje, que fue documentado en video, le sirvió para conocer en persona esa cultura que tanto había influido en su obra. “Aunque creía estar informada”, apunta, “fue recién cuando estuve allí y conviví con ellos que aprecié la fuerza de su mensaje”.
Hoy, sus canciones son difundidas a través de Radio Insurgente, la emisora del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. “Para mí, su gobierno es un ejemplo de rebeldía y de resistencia ante este mundo superficial, loco y violento. Es una opción para que los pueblos puedan organizarse. Tengo la esperanza de que otro mundo es posible. El zapatismo respeta la naturaleza y te enseña que es posible aprender de los mayores y de los niños, de los diferentes y de las minorías”, afirma.
LEÉ LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN NÚMERO 32 DE REVISTA G7.
FICHA PERSONAL
“MANU CHAO ES MI HERMANITO, LO QUIERO MUCHO Y NO ME MOLESTA QUE ME RELACIONEN CON ÉL PORQUE, DE ALGUNA MANERA, ES UNA REFERENCIA PARA LA GENTE QUE NO CONOCE MI MÚSICA”.

