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Después de incursionar en el management deportivo, Daniel Grinbank volvió a su primer amor: el mundo del espectáculo. Una radio y un par de espectáculos internacionales fueron suficientes para recuperar el centro de la escena. Aquí, el empresario por excelencia del rock local, repasa su carrera y explica por qué decidió volver.
TEXTO: IGNACION BOUQUET Y YUMBER VERA ROJAS
FOTOS: ANDY CHERNIAVSKY
La calle Castillo se encuentra en medio de la nada, o eso parece. No obstante, detrás del abandono de sus fachadas se esconden maravillosos sitios de esparcimiento laboral. No por el clima, sino por el contaxto: una pileta, una mesita de amdera con sabor a asadito y un campo con pretensiones de pic-nic. Daniel Grinbank se refugia en un garage que hace las veces de taller fotográfico. Los foquitos de luces crean la penunbra, y apensas se pueden dividsar las medialunas que hay en una mesita contigua. El hombre se postra en la silla donde será retratado, luciendo la indumentar que él mismo trajo. La semblanza que ofrece es la de El Padrino, con Brando a la cabeza de la familia Corleone.
Daniel Grinbank es uno de los personajes clave para entender la cultura popular de las últimas dos décadas. Desde sus tempranos días, como promotor de espectáculos, hasta la gestación de la Rock&Pop, veinte años atrás, supo dibujar el contorno de un modelo empresaria más afín al riesgo y la intuición que a la ortodoxia financiera, basada en la acumulación como dogma. La devaluación lo alejó del circuito y, tras una frustratnte experiencia en el mundo del fútbol, decidió volver al negocio a comienzos de 2004. El primer paso del “operativo retorno” lo colocó al frente de Kabul, una FM con destino de culto, concebida con el firme propósito de recuperar el tiempo perdido y actualizar las fórmulas musicales que imperan en el dial. El festival Bue 2004, con Massive Attack como cabeza de cartel, fue la antesala para el Personal Fest, un evento que reunió en dos noches a clásicos como Morrissey, Blondie, Pet Shop Boys y Primal Scream con promesas consolidadas de la talla de Death in Vegas, 2 Many Djs y The Mars Volta.
LEÉ LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 23 DE REVISTA G7.
FICHA PERSONAL
NATIONAL ROCK
“La música en castellano que me gustó en los últimos años no se produce en Argentina. Prefiero a artistas como Bebe, Chambao o Amparanoia. Pero de aquí me parece muy bueno Catupecu Machu. Mirand! también es divertido: es una suerte de Virus moderno. Cerati y Spinetta siguen produciendo buena música. Y los discos de Skay son muy buenos, aunque la divulgación del rock barrial lo desplazó porque no entra en las variables del sistema”.

