Buenas historias
Se hizo conocido hace una década de la mano de Adrián Suar, en “Poliladron”, encarnando a un simpático delincuente: el tarta. A partir de ahí, ya no paro de trabajar. Protagonizo en cine “Tiempo de valientes” y fue la cara visible de “Criminal”, polémica apuesta de la productora Ideas del Sur para canal 9.
TEXTO ALEJANDRO LARRE
FOTOS ANDY CHERNIAVSKY
“Acá no saques el arma, que no queremos quilombo”, grita el mozo apenas lo ve entrar. El dueño del bodegón celebra la ocurrencia de su empleado con una carcajada gruesa, y un segundo después se está riendo todo el mundo. Hasta Peretti. Es que su personaje en “Criminal” pegó fuerte, y él lo sabe. Por eso, ni se inmuta ante el chascarrillo. Opta por seguir el juego y asegurarle al de la bandeja que se puede quedar tranquilo: no va a haber violencia. Luego saluda a todos los comensales, que dejan de lado el sándwich de milanesa y miran cómo el actor/criminal se sienta en un rincón.
Dice que está acostumbrado a que el público lo asocie directamente con los personajes que construye en el mundo de la ficción. “Aunque te parezca mentira, hay mucha gente que, por la calle, me sigue diciendo Tarta. Otros me gritan Sandro, que fue mi personaje en ‘Campeones’. Y después, por Núñez, tenés algunos hinchas de Excursionistas que todavía me dicen Goma. A mí me encanta”.
ENERGIA POSITIVA
Cuenta que en televisión empezó en el ’93, en “Zona de riesgo”, y que al año siguiente grabó el piloto de “Poliladron”, que arrancó en el ‘95. “A partir de ahí, hice un montón de televisión. Creo que no estuve ni un solo año sin hacer un programa”, recuerda. Y es verdad: luego de guarecerse bajo el paraguas de Pol-Ka, ya no paró de trabajar. Después del éxito de “Poliladron” (1995-1997), llegaron “RRDT” (1997), “Campeones” (1999-2000), “Culpables” (2001) y “Locas de amor” (2004). En 2005 participó en dos capítulos de “Botines”. Por fuera de Pol-Ka, hizo dos temporadas de “Los simuladores” (2002-2003), y este año protagonizó el unitario “Criminal”. Un personaje detrás del otro, un éxito detrás del otro, casi sin detenerse. Y es un agradecido: “Desde el principio, por suerte, me fueron tocando proyectos dignos. No hubo ninguna mochila que tuviera que cargar. Fue toda energía positiva”.
(BOLD) Es común escuchar críticas a la televisión. Se ve que vos tuviste mucha suerte.
La verdad es que siempre me tocó trabajar con grandes directores, con tipos que quieren hacer una mejor televisión, sin subestimar a la gente, construyendo lindas historias, creando buenos personajes. Cuando arranqué en la actuación, se escuchaba mucho esto de que el ambiente televisivo es poco atento a los detalles, al pensamiento y, en general, a la creación de buenas obras. Pero a mí me pasó otra cosa. Siempre me encontré con directores muy inquietos, con mucha polenta, que van para adelante, y que no están pendientes del rating, sino que están más atentos a lo que es crear una buena historia.
Pero, al fin y al cabo, también están atentos al rating, ¿o no?
No creas. Los directores no tienen porqué estar atentos al rating. Te diría que, del director para abajo, no tienen porqué estar pendientes de eso. Del director para arriba, sí. Los demás tienen que estar pensando en cómo crear una buena historia. El guionista no tiene porqué estar recibiendo setenta millones de llamados telefónicos de setenta voces que le dicen que el rating sube o baja. Por otro lado, hay algo que nunca voy a poder entender: ¿cómo se sabe que el rating sube o baja por determinada cosa en una ficción? ¡Eso es un verso atómico! Lo mejor, para mí, es salir a la cancha con un proyecto en el que toda la gente esté de acuerdo, con ganas de hacerlo. Y que todo esté hecho con el corazón. Y con la inteligencia. Eso es un proyecto con personalidad. Los espacios se jerarquizan llenándolos de contenido, no mirando hacia fuera. En ese sentido, la televisión es muy transparente, más transparente que el cine. Se ve enseguida si los actores, el director, los técnicos están tirando todos para el mismo lado, y si tienen ganas de hacer algo bueno.
Y el espectador lo nota.
Por supuesto. El público fue cambiando mucho en los últimos tiempos. Pasó de ver un programa porque hay dos estrellas a verlo porque le gusta la historia que le están contando. Y ojo: es atractivo que haya estrellas, no digo que no. Pero creo que con eso solo no alcanza.
LEE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 25 DE REVISTA G7.
FICHA PERSONAL
TARTAMUDO
Cuenta Peretti que no fueron sólo los espectadores los que se quedaron en el tiempo y siguen viendo en él al Tarta de “Poliladron”. El actor mismo tuvo algunos problemas de identidad: “Cuando hice el siguiente papel en televisión, que fue el Goma, en “RRDT”, me acuerdo de que al principio tenía como una tara: decían ‘acción’ y yo tartamudeaba. Pero se me fue rápido, por suerte. ‘Poliladron’ me había quedado sellado”.

