Rescate emocional
Los integrantes del grupo tienen apenas 20 años, pero ya se ganaron un lugar de privilegio en la escena del rock argentino. Hace un par de meses presentaron su segundo disco, al que definen como “festivo, nocturno y sutilmente bailable”.
TEXTO MARTÍN E. GRAZIANO
FOTOS NORA LEZANO
Banda de Turistas trae algo entre manos. Eso se sabe desde el inicio, desde el momento en que el grupo apareció en boca de muchos periodistas especializados y de músicos de rock con paladar exquisito. Cuando editó en 2008 su magnífico álbum debut, Mágico corazón radiofónico, la banda ya era un gran secreto a voces. Pronto los integrantes empezaron a hablar y mostraron una convicción difícil de encontrar en otros músicos de su edad (apenas llegan a los 20 años). Banda de Turistas dice tener el anhelo de sintetizar en sus canciones 50 años de rock y pop, nada más y nada menos. Para respaldar esas palabras, acaban de lanzar su segundo disco, El retorno.
Evidentemente, Tomás Putruele (guitarra y voz), Luis Balcarce (guitarra y voz), Patricio Troncoso (teclados), Guido Colzani (batería) y Bruno Albano (bajo y voz) no pierden el tiempo. “Para que el disco sea fresco, quisimos plasmar lo antes posible el momento que vivíamos”, explica Putruele. El retorno se grabó en Los Pájaros (el estudio de Palito Ortega) y lo mezcló el ingeniero de sonido Peter Mew en Abbey Road. Éste no es un mero dato de color. En el imaginario de la banda, hacer la mezcla del disco en Abbey Road con Mew, que metió mano en discos de David Bowie, The Pretty Things, Syd Barret y Donovan, se parece mucho a beber del cáliz sagrado. Si en Mágico corazón radiofónico los músicos habían dado forma a un caleidoscopio sixtie, en El retorno se embarcaron en un paseo meditabundo por el pulso disco de los ‘70.
Éste parece un disco más nocturno que Mágico corazón radiofónico, ¿no?
BALCARCE: Es verdad que tiene un clima musical más festivo y nocturno, sutilmente bailable. Pero, al mismo tiempo, resulta ambiguo. La potencia de las letras te transporta a un lugar muy reflexivo, al que no solés llegar mientras bailás en una fiesta. Creo que logramos un sonido único. Nos gusta haber concretado esta segunda obra porque nos define mucho. Nos pone en camino hacia una música muy rica en elementos y en estados.
¿Por qué decidieron privilegiar un sonido más bailable?
PUTRUELE: El clima de nuestras canciones se fue oscureciendo, incluso a través de las letras. Eso hizo que buscáramos un beat más bailable, más arriba. Quizá también esté relacionado con el hecho de que queríamos hacer un disco que pudiéramos tocar en vivo, que nos divirtiera a nosotros y a la gente. Mágico corazón radiofónico es un disco difícil de tocar. Recuperar ese sonido con una banda de cinco personas en vivo se hace muy difícil.
¿Qué influencias reconocen en El retorno?
En nuestras canciones tratamos de sintetizar todo lo que nos gusta: los últimos 50 años del rock y el pop. Escuchamos mucha música, desde los Beatles y el pop de los sesenta hasta compilados de Madonna o Pet Shop Boys. Para hacer este disco, puntualmente, nuestros faros fueron la Electric Light Orchestra y los Rolling Stones de Emotional Rescue y Some Girls.
¿Por qué lo titularon El retorno? Me recuerda a Second Coming, el segundo y maldito disco de los Stone Roses…
TRONCOSO: Tomamos el título del libro El retorno de los brujos [escrito por Louis Pauwels y Jacques Bergier para divulgar fenómenos relacionados con la parapsicología y el esoterismo]. Tratamos de representar de algún modo la condición cíclica y dual de la energía: el día y la noche. Si Mágico corazón radiofónico representaba el día, este disco es la noche. Creemos que la música hace honor al título: tiene pasajes más oscuros. Los Stone Roses tenían problemas de egos, cosa que en nuestro universo, por ahora, es impensable. Igual, nos gustaría poder caracterizar una década como lo hicieron ellos.
¿Cómo surgió la idea de que Peter Mew hiciera la mezcla del disco?
PUTRUELE: Cuando nos pusimos a pensar qué necesitábamos para que el disco alcanzara su máximo potencial, llegamos a la conclusión de que no necesitábamos mucha más producción. Cada instrumento tenía su lugar y todo estaba ordenado. La mayoría de las canciones tienen dos guitarras, un bajo, una batería, sintetizadores, voces y coros. Nos faltaba lograr un sonido especial. Queríamos sonar como las bandas de antaño. Necesitábamos conseguir la sutileza que tienen los ingleses para procesar las canciones. Teníamos en mente tomar algunos rasgos clásicos. Nos encantó la idea de que mezclara el disco una persona que hizo discos clásicos y, ¡en Abbey Road!
Da la impresión de que en El retorno estuvieron más atentos a las letras. ¿Es así?
TRONCOSO: Nuestra música siempre estuvo acompañada por un gran esmero poético. Aunque en el pasado hicimos obras instrumentales, siempre tuvimos la intención de transmitir un mensaje. Entonces, la tarea se complica. Transmitir algo con cierta poesía en un lenguaje universal y sintético no es fácil; lo estamos perfeccionando. Con El retorno, avanzamos mucho en ese sentido. El disco habla, desde un lugar humilde, del despertar de la consciencia.
¿Creen que será un disco importante en la historia de Banda de Turistas?
TRONCOSO: Confiamos en que va a ser un disco importantísimo porque vamos a estar presentándolo ante un público más amplio. Nuestra intención fue hacer un álbum de canciones clásicas. Fuimos a un lugar tan común que descoloca al oyente e introduce algo nuevo. Nos gustaría que El retorno se recuerde como una síntesis o un compilado multigeneracional.
EN CRECIMIENTO
Puede resultar curioso o no, pero la historia de Banda de Turistas es semejante a la de grupos inaugurales del rock, como los Beatles, los Rolling Stones o Almendra. Todo comenzó hace unos años en la Escuela Argentina Modelo, cuando los integrantes de Berlín y Palmeta, dos bandas del colegio, decidieron hacer un ensayo juntos. Ahí se incubó el huevo de Banda de Turistas. Primero el grupo editó Dulce y Cóctel de instantáneo, dos EPs de circulación virtual que precedieron a Mágico corazón radiofónico. A partir de entonces, todo sucedió vertiginosamente y Banda de Turistas ganó un espacio inesperado para un grupo tan joven.
¿Les jugó a favor el gran apoyo que tuvieron por parte de la prensa?
TRONCOSO: Fue positivo y negativo al mismo tiempo. Por un lado, nos ahorró muchos años de trabajo porque nos dio a conocer ante una gran cantidad de público. Sin embargo, lamentablemente, a veces se lee más sobre un disco que lo que se lo escucha. Con la misma facilidad con que se genera una impresión positiva en el público, se puede generar una impresión negativa. La prensa nos ayuda a tener una opinión “profesional” sobre nuestro trabajo, pero creemos que el verdadero valor está en que cada uno escuche nuestros temas y saque sus conclusiones. No nos interesa el “hype”. Valoramos las críticas objetivas sobre nuestra música.
¿Se sienten ajenos a la escena del rock argentino?
BALCARCE: No sé si se puede hablar de una “escena del rock argentino” porque es muy heterogénea. Los grandes artistas se lucen por su música y no por su pertenencia a una escena determinada. Argentina tiene grandes grupos y músicos que admiramos, como Los Auténticos Decadentes, Virus, Color Humano, Babasónicos, Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta, Victoria Mil, Los Natas…
Desde afuera, parecen un grupo cerrado, con sus propios códigos e intereses. No parecen una banda que comparta tiempo con otros artistas.
PUTRUELE: Acabamos de grabar una versión de “Loco (tu forma de ser)” y nos hicimos amigos de los Decadentes. Muchos se pueden sorprender, pero nosotros no tenemos ningún prejuicio en relación con ellos y siempre nos encantó su manera de trabajar. Cuando te presentás en festivales con bandas mucho más grandes, ves que es difícil generar códigos en común con bandas que están al mismo nivel que vos. Los grupos más grandes entienden todo. Ya pasaron por el lugar donde uno está. Sin embargo, tenemos cosas en común con grupos como Isla de los Estados o Una Fábrica.
¿Qué lugar creen que ocupan en la escena de rock argentina?
COLZANI: Desde que empezamos a tocar, cada show es una experiencia de aprendizaje. Tuvimos la suerte de tocar en sótanos, antros, teatros, clubes, festivales… Gracias a eso, nos fuimos consolidando como banda, a nivel personal y profesional. De ese modo, nuestro nombre empezó a circular por espacios que nunca imaginamos. Banda de Turistas es un grupo en crecimiento: todavía alquila una cochera, pero trabaja para poder comprarse una próximamente.
¿Qué opinan sobre la figura de la “estrella de rock”?
BALCARCE: Con el tiempo, las grandes estrellas de rock cambian su discurso. Eso significa algo. Iggy Pop asegura que en su último disco se dedicó a hacer “chansons” francesas porque ya no tiene nada que decir a través del rock; no puede transmitir nada mejor que lo que dijo en otra época. Nosotros lo entendemos perfectamente. No nos interesa parecernos a lo que se entiende por “rock star”. Se trata sólo de un concepto y la música no se defiende con conceptos. Lo mejor que puede pasar es que la gente escuche nuestra música. Fuera de ese ámbito, no tenemos nada que demostrar.
Estuvieron de gira por Latinoamérica y Estados Unidos. ¿Cómo los recibe el público en el extranjero?
BALCARCE: Es muy raro. En México, donde se editó nuestro primer disco, la gente se volvió loca con la música. Fue muy fuerte. Tiene que ver con algo cultural. Allá, la gente está predispuesta para disfrutar los shows y mucho más si conocen las canciones. Creo que tienen otra concepción del espectáculo. La gente es menos rígida que acá, tiene menos prejuicios y no está tan dividida. Se deja llevar por la música. Eso es fascinante. En febrero vamos a volver a México para presentar El retorno por todo el país. La gira seguirá en marzo en Estados Unidos, donde Nacional Records va a editar nuestros dos álbumes juntos.
¿Tiene sentido seguir haciendo discos cuando la escucha se vuelve cada vez más fragmentaria?
COLZANI: Siempre tiene sentido hacer canciones. Son una manera directa de expresar sentimientos, emociones y experiencias que vivimos en forma cotidiana. Las canciones se agrupan en un “disco”, pero sólo es una forma de denominar al conjunto. Tiene mucho sentido hacer cada vez mejores álbumes. Si nos pusiéramos a pensar en lo que hace la gente que escucha nuestros discos, dejaríamos de lado lo más importante: pensar en la música.
PUTRUELE: Por otro lado, de manera natural, nuestras canciones y nuestros discos son cortos. El tiempo que la gente tiene para escuchar… No queremos ser egoístas, no vamos a hacer un disco que sólo nos guste a nosotros. Podríamos hacer un disco de una hora y media con cinco temas instrumentales, pero no tiene sentido. Para nosotros, esto es comunicación.
¿Cuáles son las ambiciones de Banda de Turistas?
PUTRUELE: Queremos evolucionar, que nuestras composiciones sean cada vez más profundas y, al mismo tiempo, más simples. Es difícil. Estamos intentando no enredarnos tanto con los sonidos. Las cosas son simples y se trata de una canción. Si la canción está buena y uno la toca más o menos bien, listo. Vive. No necesita mucho más.

