No corre, vuela
Está presente desde hace casi 15 años en la Fórmula Uno. Corría para el equipo Ferrari, pero, este año, competirá con un auto de la escudería Honda Racing Team.
TEXTO LUCIO VALMAGGIA
FOTOS GUILLERMO PRAT
La cita fue en Milion, un jueves al mediodía. Allí, se presentó la muestra Original Voice, auspiciada por Lucky Strike, la marca que patrocina al Honda Racing Team de la Fórmula Uno. G7 fue uno de los pocos medios invitados al evento y el primero en tener un “mano a mano” con Rubens Barrichello, el experimentado piloto brasileño. El encuentro se desarrolló en uno de los salones del petit hotel convertido en glamoroso restaurante de moda. Rubinho –como lo apodan– respondió a las preguntas, amable y pausado.
LA VELOCIDAD
En su página de internet, (www.barrichello.com.br), el piloto relata, en primera persona y en tono confidente, historias de su vida y de su extensa trayectoria en el automovilismo mundial. Cuenta, por ejemplo, cómo saltaba los paredones del circuito Interlagos –ubicado cerca de su casa natal, en San Pablo– para ver las carreras. Por otra anécdota reveladora, nos enteramos de que su madre, mientras estaba embarazada de él (de ocho meses), viajó a Buenos Aires para asistir a un Gran Premio. En ese momento, asegura, nació su pasión por la velocidad.
En un correcto castellano, Barrichello se refiere a sus primeras experiencias sobre cuatro ruedas: “Mi abuelo materno me regaló mi primer karting cuando tenía 6 años. Ya llevo casi tres décadas de carrera”.
¿Tu familia estaba relacionada con el automovilismo?
Mi tío Dárcio era piloto y algunos de mis primos tenían kartings.
¿Qué sentiste cuando manejaste por primera vez un auto de Fórmula Uno?
Mi primer contacto con la Fórmula Uno fue bastante efímero: sólo pude dar 6 vueltas en el circuito de Silverstone, en Estados Unidos. Aunque llovía mucho, fue mágico. Era lo que había soñado desde chico. La Fórmula Uno es, tal como se cree, una categoría distinta a cualquier otra.
Hoy, ¿entrar en esa categoría es muy difícil?
Algunos corredores tardan mucho tiempo en llegar a la Fórmula Uno –quizá, 6 o 7 años–, y otros, como Kimi Räikkönen, el piloto finlandés, tardan menos. Él participó en la Fórmula Renault e, inmediatamente después, subió a la máxima categoría. Actualmente, los procesos tienden a acelerarse en todos los terrenos. Por ejemplo, mi hijo Eduardo, que tiene 5 años, es más inteligente que yo cuando tenía esa edad. Hoy, los chicos que corren en karting están más preparados de lo que estaba yo en aquel momento.
Con tantos viajes, ¿cómo hacés para estar con tu familia?
En estos días, es muy complicado que estemos todos juntos; pero el automovilismo es mi vida.
¿Y qué opinan ellos –tu mujer, tus hijos– de una profesión tan arriesgada como la tuya?
Lo toman bastante bien. La familia de Silvana, mi mujer, tiene una tradición automovilística en Brasil. Algunos de sus parientes competían en la Fórmula 3 Sudamericana y en otras categorías. Ella está muy acostumbrada al universo de las carreras.
¿Vas a seguir compitiendo en la Fórmula Uno?
No estoy cansado de manejar porque es mi vida, mi pasión. Además, físicamente, estoy mejor ahora que cuando tenía 20 años. Hace 14 años que participo de forma consecutiva en esta categoría. Mi pasión por la velocidad es tan grande que, por ahora, no pienso parar. Lo único que me cansa son los eventos: hay que tomar un avión detrás de otro para hacer cosas que no tienen nada que ver con manejar.
LEE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 37 DE REVISTA G7.
FICHA PERSONAL
“ARGENTINA TIENE MUY BUENOS PILOTOS COMPITIENDO EN DISTINTAS CATEGORÍAS. HOY, EL PROBLEMA RADICA EN LA PARTE FINANCIERA. ES MUY DIFÍCIL CONSEGUIR EL APOYO DE LOS SPONSORS PARA LLEGAR A LA MÁXIMA CATEGORÍA”.

