El domador
Aunque su fama proviene de haber sido el Head Coach más exitoso de Las Leonas, hoy es el entrenador de la Selección Masculina de Hockey sobre césped.
Entre otros logros, junto a las chicas ganó el último campeonato mundial en tierras australianas, una medalla de plata en Sidney 2000 y una de bronce en Atenas 2004. Todo un ejemplo de pasión, esfuerzo y buenas intenciones.
TEXTO LUCIO VALMAGGIA
FOTOS ANDY CHERNIAVSKY
Cachito recibe a G7 en el club Ciudad de Buenos Aires, donde jugó y dirigió tantas veces. “Mis comienzos fueron en este mismo lugar. Yo era uno de los tantos chicos que hacían todo tipo de deportes en el club. Jugábamos, con un grupo de amigos y con mi hermano, al fútbol, básquet, voley, rugby. Hacíamos canotaje en el lago y también íbamos a la colonia de vacaciones. Lo que no había practicado nunca, hasta alrededor de los nueve años, era hockey, en cuya cancha jugábamos al fútbol. Cuando llegaban los jugadores nos sacaban. Entonces los odiábamos y los apodábamos, siendo varones, ‘las chiquitas de hockey’”. Ríe y luego sigue con el relato: “Un día no nos quisimos ir. Entonces el entrenador, Pedro Chamorro, nos dijo: ‘Vamos a hacer una cosa: hagamos un desafío al hockey. Si ustedes nos ganan, se quedan con la cancha, y si no, se van’. ¿Qué pasó? Perdimos como 5 a 0. Cuando nos estábamos yendo, Chamorro nos dice: ‘¿Por qué no vienen mañana y jugamos otro partido? Pero vengan una hora antes que yo los entreno así tienen chances de ganar’. Nosotros fuimos antes, pero para jugar al fútbol. Cuando él llegó, nos convenció, entrenamos una hora, jugamos el partido y ganamos 1 a 0. A partir de ahí empezamos a jugar todos al hockey”.
¿Qué recordás de tu época como jugador?
Una vez que empecé a jugar, el hockey me apasionó. Siempre digo que es un deporte al que cuesta entrar. Uno dice: “¡No, qué voy a jugar al hockey!”. Sobre todo los varones. Hoy se ve mucho más, con el surgimiento de las Leonas, como un deporte popular de la mujer. Pero no es así. Es más: en todo el mundo, el hockey de varones es más importante que el hockey femenino, sólo en Argentina es distinto. Es un deporte que, si uno empieza a jugarlo, no lo deja nunca más, porque es muy parecido al fútbol pero con otros ingredientes. El hockey y el deporte en general, aparte de mi familia, fueron muy importantes en la formación de mis valores.
En esa época, ¿adónde pensabas que te llevaría el hockey?
De chiquito soñaba con llegar a la primera división de mi club, y mi mayor sueño era ponerme la celeste y blanca. Y pude llegar a la primera y ganar muchos campeonatos con el club y también llegar al seleccionado, donde jugué ocho años. En la selección siempre me costó mucho. Era un jugador que oscilaba entre el puesto 12 y el 18, y viajaban 16 jugadores. Me podía tocar ir o no. Pero pude jugar tres mundiales y dos panamericanos. Aunque no pude estar, como jugador, en un Juego Olímpico.
¿Y te jodió no ser un Maradona del hockey?
No. Yo no era un talento físico ni técnico. Lo mío pasaba, quizás, por el entendimiento del juego, la convicción para jugar, la garra, la entrega. Pero no era un virtuoso con la pelota, y aprendí que con esas cosas uno también puede llegar a jugar en un seleccionado. Además, te enseña a superar adversidades, a desafiar límites, a valorar lo que cada conductor me dio a lo largo de mi carrera deportiva. A hacerme fuerte en mis virtudes y a trabajar duro en los defectos.
¿Te exigías el doble?
Totalmente. Tengo una alta dosis de exigencia, pero también una alta dosis de comprensión. Hasta los veinte años me angustiaba no tener la habilidad de otros jugadores, o no ser un dotado físicamente: era un jugador resistente pero no veloz. Me preocupaba por lo que no tenía, hasta que me di cuenta de que el mérito es valorar el potencial que uno tiene, sacar todo el oro que uno posee.
LEE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 25 DE REVISTA G7.
FICHA PERSONAL
OBSESIVO NO, APASIONADO.
“Apasionado. Esa es la palabra. Muchas veces me dicen que soy un obsesivo de lo que hago y en realidad, soy un apasionado. Amo lo que hago, y no tanto entrenar, pero sí enseñar para mí es una pasión. Ante todo soy un docente”.

