A contramano
El trío presenta Radiolarians: The evolutionary set, un proyecto que propone un nuevo modo de hacer música. El tecladista John Medeski cuenta cómo es nadar contra la corriente.
TEXTO MARTÍN SANTORO
Los idiomas cuentan con algunas palabras que tienen más de un significado. A veces, las diversas acepciones son antagónicas; a veces, complementarias. En inglés, el verbo “play”, por ejemplo, remite tanto a “jugar” como a “ejecutar un instrumento de música”. Ese doble sentido convierte a “play” en un término perfecto para explicar lo que hace el trío Medeski, Martin & Wood.
Desde hace 20 años, John Medeski (piano y teclados), Billy Martin (percusión) y Chris Wood (bajo) revitalizan el jazz sin caer en el tedio academicista y se presentan como aventureros de la música. “Lo más lindo del mundo es subir al escenario sin haber ensayado antes y tocar y crear en el momento”, afirma Medeski.
Radiolarians: The Evolutionary Set, su último trabajo, se gestó durante un proceso que parece ir a contramano de los cánones establecidos por la industria. Primero, compusieron las piezas; luego, salieron de gira para pulirlas sobre el escenario; finalmente, entraron en el estudio para plasmar en una grabación el resultado de esa experiencia. El proceso generó tres sets, tres giras y tres discos. Crear, tocar, grabar y volver a empezar. En medio de esta vorágine, el grupo logró dar vida a composiciones de una frescura y una vitalidad insuperables explotando su genio creativo en cada etapa.
¿Por qué eligieron este camino para Radiolarians?
¡Porque podemos [risas]! Tenemos nuestro propio sello discográfico y pensamos que se trataba de un buen método para hacer un disco. El principal motor era escribir mucha música. Queríamos desarrollar un set nuevo para cada gira, no tocar lo mismo de antes. Entonces, pensamos en escribir temas con final abierto y pulirlos en la gira. Apostamos a que el trabajo de estudio fuese rápido y prácticamente en vivo.
Sobre el escenario, la banda se destaca por sus improvisaciones. ¿Cómo hacen para traducir esa frescura en el estudio de grabación?
No creo que se pueda traducir eso. A lo sumo, captás un momento o una versión distinta. La frescura reside en el modo de tocar. El estudio es un ambiente controlado y uno puede concentrarse más en los detalles. Entonces, el trabajo en el estudio tiene dos caras: por un lado, no te distraés con lo que pasa a tu alrededor; por otro, no tenés ese contexto para alimentarte e inspirarte. La clave del éxito es captar la frescura de lo que hacemos en vivo y combinarlo con el sonido pulido del estudio.
Después de casi 20 años juntos, ¿cómo mantienen la creatividad en el grupo?
Todos contamos con proyectos en paralelo que nos ayudan a crecer. Además, tenemos la suerte de no haber hecho ningún hit radial. Eso nos forzaría a tocarlo todo el tiempo. Hay bandas en las que los integrantes ni siquiera se hablan y, cuando están de gira, viajan por separado. Para mí, la música es otra cosa. Nosotros seguimos disfrutando de estar juntos y tocar juntos. De hecho, estos últimos años han sido tal vez los más creativos de nuestra carrera, así que no tenemos razones para pensar siquiera en frenar. En cuanto dejemos de crecer, nos dedicaremos a otra cosa.
¿Qué puede esperar el público de su nuevo trabajo?
Pueden esperar lo inesperado. Cuando se escucha música, hay que estar dispuesto a embarcarse en un viaje, con la mente bien abierta.

