A la vanguardia
Es el director de Tribulaciones, una productora independiente que desde hace más de una década difunde música que no tiene lugar en los medios masivos. En los últimos años, trajo al país a artistas como Tricky, Living Colour o Jools Holland.
TEXTO MARTÍN E. GRAZIANO
FOTO MAGALÍ FLAKS
Aunque parezca extraño, Tribulaciones nació en 1995 como un programa de radio dedicado a la política y la economía. Sin embargo, a raíz del furor menemista, Mario de Cristófaro –el creador del ciclo– decidió refugiarse en la música. Convocó a su amigo melómano Oscar Mingorance y juntos transformaron a Tribulaciones en un programa cuyo principal objetivo era difundir música de calidad (fuera rock, jazz, avant-garde o electrónica) que no tuviera lugar en los medios masivos.
Al poco tiempo, el dúo decidió trasladar la experiencia a los escenarios y montó una serie de recitales. Después, en 2001, el canal Music Country convocó a De Cristófaro y Mingorance para hacer Tribulaciones TV. Pronto comenzaron a traer al país shows de artistas extranjeros. En la última década, la productora se encargó de conciertos de artistas exquisitos como Medeski, Martin & Wood, Tricky, The Bad Plus, Living Colour, ZZ Top o The Nels Cline Singers. Para este año, tienen en carpeta nada menos que a Wilco y Primus.
En la actualidad, el programa de radio se emite por Nacional Rock (FM 93.7) los sábados a las 20 y cuenta con la participación de Leonardo de Cecco –baterista de Attaque 77– y Marcelo Montolivo. “Partimos de la premisa de que hay un público deseoso de conocer artistas y estilos nuevos”, explica De Cristófaro. “Hay mucha música que no se escucha porque en la mayoría de los medios comerciales se limitan a difundir lo que imponen los sellos discográficos”.
¿Cómo logra una productora independiente traer a Argentina a artistas extranjeros?
Armamos una lista de artistas que nos parecen interesantes y analizamos la posibilidad de traerlos a Argentina y a la región. Para que una gira sea sustentable, tiene que tener una cantidad mínima de shows, así que trabajamos con productores de Brasil, Uruguay y Chile. Luego, comienza una larga negociación con los managers que culmina con la confirmación del tour.
¿De qué manera influyen tus gustos a la hora de involucrarte en un proyecto?
Generalmente trabajamos con artistas que solemos escuchar en nuestras casas y oficinas. Me genera mucho placer y adrenalina imaginar a los músicos que disfruto tocando en un escenario de Buenos Aires. Es difícil lograr un equilibrio entre el placer y el negocio, pero hay que buscarlo para darle continuidad a la movida. De todas maneras, no tengo miedo de correr riesgos. Mi meta en la vida no es acumular riqueza.
¿Qué lugar ocupa hoy la música en los medios de comunicación?
La relación de los medios con la música no comercial es prácticamente nula. Estamos viviendo una etapa de chatura. Se nota en la radio y en la televisión, incluso en los canales dedicados a la música. En los medios se refleja la poca importancia que se les da en Argentina a la educación y lo cultural. Aparte, se ve muy poca audacia a la hora de programar contenidos. Por supuesto, hay excepciones que no hacen sino confirmar la regla. Estaría buenísimo que la música tuviese un espacio en la televisión de aire. Si se realizara un programa cuidando todos los detalles, con buen sonido y una estética adecuada, podría funcionar. Sería un buen momento para volver con Tribulaciones TV…
¿Cuál es tu opinión sobre la música argentina actual?
En la crisis de 2001 se inició un proceso de deterioro de la sociedad que se refleja en la cultura. La creación y la música no son ajenas a esa realidad. El jazz argentino tiene excelentes músicos que buscan mantener el espíritu que se vivió en años anteriores. Sin embargo, se trata de acciones voluntaristas. Veo que el público y los espacios para tocar son cada vez menos. En el ámbito del rock, es mucho más notable. El rock argentino se ha vuelto un fenómeno netamente comercial. Perdió los ideales y la dosis necesaria de rebeldía. Hay una falta de compromiso que se traslada a la música y no se dio un recambio generacional. Salvo contadas excepciones, en los últimos treinta años no surgieron nuevas estrellas.

