Cuerpo de baile
Director del ballet contemporáneo del Teatro San Martín y coreógrafo de numerosas obras que fueron estrenadas en todo el mundo, Wainrot quiere hacer de la danza un arte popular.
TEXTO GENARO PRESS
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
Un grupo de mujeres descansa en pose de yogui, un joven musculoso boxea contra la nada en un espacio vacío, el suelo cambia de colores sucesivamente, ocho personas forman una hilera en el escenario y un hombre la recorre en cámara lenta… Damas y caballeros, bienvenidos a un espectáculo de danza contemporánea. Esta disciplina, que se diferencia del ballet clásico por la libertad de sus movimientos y el uso del espacio escénico, se concentra en el cuerpo humano y su relación con el entorno, y no exclusivamente en la coreografía o en la música. Mauricio Wainrot, director artístico del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín desde hace una década y coreógrafo de obras que han sido estrenadas en Bélgica, Alemania, Suecia, Francia, Inglaterra y Canadá, nos ruega que hablemos de danza. Este año, su compañía estrenó la obra Movimiento perpetuo y repondrá El Mesías, basada en el famoso oratorio de Händel. “La danza puede ser española, folclórica, moderna o clásica, pero es una sola”, sostiene. Y esas palabras nos sumergen en su mundo.
MAMBO, ROCK Y BALLET
Mauricio Wainrot quiso convertirse en bailarín después de haber visto a la cubana Blanquita Amaro en Locuras, tiros y mambo, la tercera película de Los Cinco Grandes del Buen Humor. Luego, se maravilló con Gene Kelly y Fred Astaire, pero sintió que lo suyo era el ballet cuando vio bailar a Beatriz Ferrari en un programa de televisión de los ‘60. Como en la película Billy Elliot, fue su padre quien lo inició en el mundo de la danza. Papá Wainrot llevó al niño Mauricio, que tenía 6 años, a la Escuela Nacional de Danza para que rindiera el examen de ingreso.
¿Sentías en el cuerpo el impulso de bailar?
Siempre fui un gran bailarín de rock and roll. Con una novia que tuve, ganamos concursos en Villa Crespo, Paternal, Lanús, Lomas de Zamora y Olivos. Además, cada vez que bailaba, se formaba una ronda a mi alrededor. A los 15 años, no pensaba que sería bailarín; en realidad, quería ser actor porque me gustaba mucho el teatro.
Entonces, ¿por qué elegiste la danza? A los 19, estudiaba teatro con Carlos Gandolfo y tomaba clases de gimnasia con Otto Werberg. Los bailarines me impresionaban. Otto me decía que tenía condiciones y que me pusiera a bailar. Yo era flexible, alto y fuerte: características ideales para ser un buen bailarín. En esa época, mi papá había muerto y yo dudaba si seguir al frente de la empresa familiar; pero Otto insistió tanto que empecé a estudiar ballet. Entré en la escuela del Teatro Colón para ser bailarín clásico cuando tenía 20 años.
¿Cómo llegaste a la danza contemporánea?
Paradójicamente, gracias a una gran maestra que tuve en el Teatro Colón. Me enamoré perdidamente de ella y de su trabajo. La danza contemporánea me dio la posibilidad de expresarme más vivamente. Después, Oscar Araiz, que había sido convocado para dirigir el primer Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, me llamó para que participara en esa compañía. Yo era menor de edad –mi primer contrato lo firmó mi madre– y Oscar tenía 27 o 28 años. Para mí, esa experiencia fue como entrar en otro mundo.
LEE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 38 DE REVISTA G7.
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ANDA, ANDA Y ANDA
Mauricio Wainrot creó Movimiento perpetuo a partir de una base sonora de la Penguin Cafe Orchestra, una banda inglesa de pop. Originalmente, el espectáculo se llama Perpetual Motion y fue estrenado hace más de 10 años por la Hubbard Street Dance Company, la compañía de jazz y danza contemporánea más destacada de Estados Unidos. “Quizá, Movimiento perpetuo representa una excepción en mi repertorio. En general, mis coreografías son dramáticas o abstractas y, en este caso, se trata de una pieza muy festiva, que posee un mecanismo de movimientos muy particulares. Esperé la oportunidad de estrenar este espectáculo en Buenos Aires y me parece una muy buena idea que sea este año, justo cuando nuestra compañía celebra 3 décadas de vida”, dice el coreógrafo.

