El anticristo
El escritor colombiano presentó en nuestro país su último libro, en el que apunta contra la iglesia católica. Tan lúcido como extremista, el autor de La Virgen de los Sicarios no deja títere con cabeza, fiel a su costumbre.
TEXTO ANA MARÍA HANSSEN
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
Que la vida no es gran cosa; que él es sólo un artista de la supervivencia; que, si hubiese podido, habría esterilizado a su madre antes de que lo pariera; que creer en el cielo es un señuelo para tontos; que su único amor son los animales; que escribe porque no tiene nada más que hacer; que los argentinos deben cambiar sus costumbres alimenticias… Con cada frase que sale de su boca, Fernando Vallejo ratifica que es un autor polémico al que poco le importan los ojos sorprendidos y las caras aterradas de quienes lo tildan de “políticamente incorrecto”. Nadie que lo haya leído escapa al efecto que produce su prosa fluida, punzante y brutalmente honesta. Con Vallejo no se puede ser neutral porque él no lo es.
NO CREER O REVENTAR
No cree en Dios ni en el más allá y en su último libro acusa a la iglesia católica de haber ejecutado los más graves crímenes de la humanidad. La puta de Babilonia es la nueva obra de este escritor colombiano que hace poco se nacionalizó mexicano porque, según dice, su país natal le cerró las puertas. Desde su perspectiva, Colombia es “un país imbécil”. Lo expresa de manera enfática y con el acento de Medellín, que no ha perdido a pesar de su nuevo pasaporte.
El país al que renunció es un tema constante en su obra. Sin embargo, con su último libro, Vallejo deja en reposo a Colombia y se declara en guerra contra el Vaticano sirviéndose de argumentos históricos implacables. Se trata de una especie de venganza que el autor urde porque la iglesia le arruinó su infancia con la idea del infierno. No escatima insultos en relación con la “Santa Madre Iglesia”, que, para él, no es otra cosa que “la puta, la gran puta, la grandísima puta, la santurrona, la torturadora, la falsificadora, la oscurantista, la difamadora, la estafadora de viudas, la homofóbica, la corrupta, la parásita”.
En La puta de Babilonia, usted le dice a la iglesia: “Pobre puta, se te acabó la fiesta”. ¿Cree que la iglesia se está desmantelando?
El cristianismo se ha ido desmantelando poco a poco porque nació dividido. Es muy probable que, hacia el año 160, existiera un conjunto de sectas cristianas como los docetistas, los ebionitas y los valentinianos. Hay una veintena de sectas cristianas y una de ellas se autodenomina “católica”. De la mano del emperador Constantino, esa secta se subió al carro del poder en el año 312 y reprimió a todas las otras religiones del Imperio Romano. A falta de uno, esa iglesia católica tiene tres Cristos: el de los evangelios sinópticos (los de Marcos, Mateo y Lucas), el del evangelio de Juan y el de Pablo. Entonces, ese “imperio” que es la iglesia nació como un conjunto de sectas que se odian y se pelean entre sí. En el año 1054, la iglesia de Oriente se separó de la iglesia de Occidente. Luego, con Lutero, a comienzos del siglo XVI, la iglesia de Occidente se dividió en la iglesia católica y en las múltiples sectas de la iglesia protestante. La iglesia de Roma siempre ha querido imponer su voluntad sobre las demás.
Si hay tantas sectas cristianas, ¿por qué usted arremete especialmente contra la iglesia católica?
Porque la mitad –más de mil millones de personas– de los cristianos pertenece a la iglesia católica. Los otros mil millones pertenecen a la iglesia protestante y a la iglesia ortodoxa rusa. Sin embargo, el gran poder del cristianismo ha estado siempre en la iglesia de Roma, la más criminal de las tres grandes sectas cristianas: lanzó cruzadas contra los musulmanes (antes de la reforma protestante), contra los albigenses y contra los apostólicos.
Si históricamente la iglesia ha sido una institución excluyente, ¿por qué proclama que todos somos hijos de Dios?
Porque la iglesia es una institución de ignorantes. Ellos produjeron la Edad Media y se envolvieron en las tinieblas. Sus clérigos y toda su jerarquía se han empeñado en vivir en la oscuridad. Ellos mismos se han tapado los ojos para ver, pensar y discernir. El autócrata de Roma ha hablado siempre con la voz del que se siente infalible, del que piensa que sus opiniones son irrefutables y que no hay posibilidad de discusión. A los que discutieron, los han tachado de herejes o de brujos y los han quemado vivos en la hoguera de la inquisición.
¿Se podría decir que la religión es más peligrosa que el imperialismo?
El cristianismo y la religión de Mahoma (la mitad de la población de la Tierra pertenece a una de estas dos religiones) son las dos grandes plagas de la humanidad.
Leé la entrevista completa en la edición N° 42 de Revista G7.
OBITUARIO ANTICIPADO, por Daniel Samper Ospina, escritor, periodista, director de la revista colombiana Soho.
Vallejo es cálido y tranquilo, educado y amable. Me empecé a relacionar con él a través de internet. Cada vez que le pedía un artículo para la revista, me rechazaba amablemente la propuesta. Una vez, hicimos un especial sobre obituarios anticipados y le pedimos que escribiera el de Juan Pablo II, que por entonces estaba vivo. A los dos días, recibí un mail con el documento y una breve nota en la que manifestaba dudas con respecto a que fuéramos capaces de publicar ese texto. No lo dudamos un segundo, lo publicamos y, desde entonces, Soho se convirtió en la casa de Vallejo. Ahí lo queremos, lo apreciamos y le publicamos todo lo que envía con el orgullo de tener a uno de los escritores más brillantes de la historia de Colombia.

