En perspectiva
Sus dibujos en 3D hechos con tiza circulan desde hace años por correo electrónico. Eso convirtió a este inglés en un “famoso anónimo”. Julian Beever pasó por Buenos Aires en abril, dejó su efímera huella en una esquina y habló sobre su trabajo.
TEXTO LEONARDO BACHANIAN
FOTOS MARIANA GATTO PARA ESTUDIO ACH
El altísimo hombre que está dibujando con tiza las baldosas en una de las esquinas de Diagonal Norte y Cerrito se llama Julian Beever. Un grupo de oficinistas se acerca y, al ver su obra, descubre que se trata de “el artista de los mails”; todos sacan su teléfono celular para tomarle fotos.
Desde 2004, muchísima gente ha recibido algún mensaje de correo electrónico con los dibujos en 3D que Beever hace con tiza en las calles de las principales metrópolis del mundo. Aunque el “spam” representa un dolor de cabeza para casi todos, constituye al mismo tiempo una herramienta invalorable de publicidad y difusión.
Cadenas de mails con trabajos como el de Beever se agradecen, se reenvían y adquieren una potencia inimaginable. Eso explica que el grupo de oficinistas reconozca su técnica de dibujo y le tome fotos a este inglés de 47 años que pasó cuatro días en Buenos Aires invitado por Movistar.
La gente no conoce tu cara, pero distingue tu obra.
Así es. Nadie me para en la calle para decirme “¡ey, vos sos Julian Beever!”. Cuando ven mis dibujos sobre el asfalto, se dan cuenta de que han visto uno similar en internet. Eso me parece genial.
Tus obras tienen mucha difusión en la web. ¿Eso fue algo que planeaste?
Para nada. Mi novia estaba haciendo un curso de computación y, en un momento, le dieron un ejercicio que consistía en crear un sitio web. Me pidió permiso para usar fotos de mis obras. A partir de entonces, todos los alumnos del curso empezaron a usar esas imágenes. Veo que en Buenos Aires, por ejemplo, miles de personas conocen mis obras. Para mí, es un sueño, pero no hice nada para que se diera así.
DIMENSIÓN DESCONOCIDA
Julian Beever lleva 12 años jugando con la perspectiva por distintas calles del mundo. Con un material tan humilde como la tiza, plasma sus dibujos basándose en la anamorfosis, técnica que consiste en deformar las imágenes para que uno tenga la sensación de que las figuras tienen tres dimensiones. El secreto de Beever consiste en pintar lo que está lejos a mayor escala y lo que está cerca, a menor escala. Así, logra engañar al ojo.
Ubicado adecuadamente, el espectador siente que puede meterse en estas obras, que puede formar parte de ellas, pero, si uno no se sitúa en el lugar correcto, no logra la sensación de que el dibujo tiene tres dimensiones.
Para comenzar sus dibujos, Beever esparce la tiza en el suelo con pedazos de telgopor y traza las líneas principales de la obra utilizando una soga como regla. “Después, voy chequeando el dibujo con una cámara que sitúo estratégicamente”, explica. Con calor o con frío, nunca para. “Ésta es una tarea que demanda mucho esfuerzo físico”, afirma.
¿Qué creés que provocan tus dibujos?
Antes que nada, sorpresa. Cuando la gente los ve en vivo, observa una distorsión rara, pero, cuando los ve en una fotografía, desde un punto de vista específico, aprecia claramente las tres dimensiones y comprende.
Hacés tus dibujos con tiza. ¿No podrías hacerlos con, por ejemplo, aerosol?
No. Elegí la tiza porque es fácil de manejar, se aplica rápido y da un resultado efímero. Como dura poco tiempo en la superficie, la tiza es ideal para que la policía o las autoridades gubernamentales no me prohíban hacer dibujos. Si el material quedara en forma permanente, mis dibujos serían catalogados como grafitis.
Además, supongo que la tiza te permite corregir algunas imperfecciones sobre la marcha.
¡Eso es maravilloso porque cometo errores todo el tiempo! Si trabajara con otro tipo de material, también podría corregir, pero el proceso sería mucho más lento.
¿Te sentís parte de la cultura del street art?
No. Yo hago mi arte y punto. Ése es mi lema.
Leé la entrevista completa en la edición número 52 de Revista G7.
BIENVENIDO, por Lucas Lasnier, diseñador gráfico e ilustrador, socio fundador de Kid Gaucho.
He visto muchos trabajos de Beever y, la verdad, me resulta más interesante su técnica que su estilo. Me atrae el hecho de que, al dibujar con tiza, sus obras duren poco tiempo. Creo que, si se lo propusiera, podría realizar sus trabajos con otro tipo de materiales. En cuanto al acercamiento de las grandes empresas al arte callejero, pienso que, si respetan las cualidades de los artistas y sus obras, debemos darles la bienvenida.

