Bicho de ciudad
El músico uruguayo acaba de editar su primer disco solista con el apoyo de Bajofondo. Sus canciones se destacan por un fraseo extraño, un modo de decir las letras que echa mano al hip hop y a la milonga.
TEXTO FLOR CODAGNONE
FOTO MATILDE CAMPODÓNICO
En la década del ‘90, Fernando Santullo lideró, junto a Carlos Casacuberta y Juan Campodónico, El Peyote Asesino, una de las bandas emblemáticas del rock uruguayo de los últimos tiempos. Después formó Kato y hoy tiene su proyecto solista.
El Peyote Asesino no se disolvió en los mejores términos, pero el destino quiso que, tras unos años, Santullo y Campodónico se reencontraran. Campodónico estaba produciendo discos de Jorge Drexler y Bajofondo. Santullo, que también es periodista, terminó trabajando para Bajofondo como agente de prensa.
No pasó mucho tiempo antes de que su relación con la banda comenzara a dar frutos en el ámbito musical. Primero, compuso “El mareo” y “Ya no duele”, canciones incluidas en el disco Mar dulce (2007) del grupo rioplatense. Luego, hace apenas tres meses, editó su primer álbum solista, Bajofondo presenta Santullo, con producción de Santaolalla y Campodónico.
Santullo nació en Uruguay, creció en México, tuvo una breve estadía en Nueva York y actualmente vive en las afueras de Barcelona. Esa información ayuda a entender el carácter urbano y cosmopolita de sus canciones. En ellas, se mezclan géneros rioplatenses como la milonga y el tango con el hip hop y la música electrónica.
“Siempre me interesó rescatar la vibración urbana que tienen determinadas músicas”, dice. “En los medios circula una definición de ‘urbano’ que es espantosa; por eso, la tomo con pinzas. Mis canciones son urbano en el sentido más propio del término: se trata de música de ciudad”.
Si algo llama la atención en el disco, es el fraseo de Santullo. Más que cantadas, las letras son dichas de un modo particular. No es hip hop ni payada, pero recuerda a ambos géneros y consigue algo distinto. Santullo lo explica: “Yo no puedo cantar tango. Sé rapear. Para pensar las canciones, desarrollé una forma de decir que arrancaba en el hip hop, pero terminaba en otro terreno, en un lugar cercano a las cosas que escuché de chico: Guitarra negra, de Alfredo Zitarrosa, los recitados de Atahualpa Yupanqui… Quería que las canciones tuvieran algo áspero, que fueran menos cantadas y más dichas”.
Santullo también nombra a sus compatriotas Jaime Roos, Fernando Cabrera y Eduardo Darnauchans entre sus referentes. En el disco, logra balancear todas esas influencias sin que ninguna domine. Sus canciones tienen una fuerte impronta rioplatense. “Uruguay es una pequeña esponja musical. Desde hace muchos años hay una tendencia a cruzar géneros en el país: Fernando Cabrera mezcló el pop con la milonga, Jaime Roos mezcló a los Beatles con el candombe… Yo llevo mis gustos a todas partes. No quiero acotar mis influencias. Entonces, a la hora de hacer el disco, ¿por qué no echar mano a mi memoria musical?”.

