Celebrando el pasado
En la barra de Doppelgänger, en San Telmo, los bebedores de buen paladar encontrarán algunos de los mejores tragos de Buenos Aires. “Doppelgänger” es un término alemán que podría traducirse como “doble que camina”. Suele utilizárselo para señalar la dualidad en una persona.
TEXTO VIRGINIA CURET
FOTO UNDERLINE ESTUDIO / WWW.UNDERLINEE.COM
En la literatura, este concepto es recurrente. Sin ir más lejos, Vladimir Nabokov –en Lolita– y Julio Cortázar –en Rayuela–utilizaron esta expresión en sus obras. “Elegimos este nombre porque celebramos tanto al obrero como al burgués que llevamos dentro”, explica Guillermo Blumenkamp, mentor del bar Doppelgänger, especializado en coctelería. “Ofrecemos tragos sofisticados y tragos característicos de la tradición obrera inmigrante”.
La decoración del salón de Doppel (así lo conocen lo habitués) está inspirada en los años ‘20 y ‘30, el período de entreguerras. Una pared blanca exhibe una antigua fotografía del frigorífico La Negra, donde trabajó el abuelo de Blumenkamp. Lámparas art decó iluminan la escena con algo de melancolía. La barra, bien abastecida de bebidas espirituosas y licores de todo el mundo, es el centro de atención.
La carta de bebidas ofrece más de 100 alternativas. Desde los tragos más refinados y cosmopolitas hasta las clásicas medidas de whisky o vermouth, hay para todos los gustos. Se preparan bebidas amargas, como el trago nacional Ferrocarril 1940, cuya receta encontraron entre unos libros del frigorífico La Negra: Pineral, Hierro-Quina y licor de marraschino. Otro trago con mucha salida es el clásico Gibson, elaborado con gin, vermouth dry y un pickle de cebolla. Entre los más refrescantes se encuentra el Horse’s Neck, que incluye bourbon (bebida destilada de la familia de los whiskies), angostura (un aromático amargo), ginger ale y cáscara de limón. La colombiana Stella Torres, socia y pareja de Blumenkamp, recomienda el California, un trago exótico que combina vodka, vino tinto, ron dorado, Cointreau y pasas de uva, y el Bitter Mandrin, que lleva Absolut Mandrin, Campari, tónica y una rodaja de naranja.
En el bar utilizan hielo producido con agua mineral, por lo que se diluye muy lento, algo clave para un cocktail de calidad. “Al preparar un trago, seleccionamos los hielos uno por uno; buscamos que sean perfectos para la copa”, asegura Blumenkamp. “Los clientes notan esos cuidados”. Otro detalle importante es la cristalería en la que sirven los tragos. Se trata de piezas de fino cristal de bohemia, enfriadas previamente en el freezer.
La carta de comidas fue confeccionada por el chef Ezequiel Rodríguez. Entre los aperitivos incluye deliciosas bruschettas de arenque y cebollines y blinis con crema ácida y caviar. A la hora de los “platillos”, se puede optar por el gravlax de salmón curado en gin y enebro con pan de maíz o las imperdibles mollejitas con sofrito de vermouth seco sobre provoleta grillada y hojas verdes.
Para terminar, se recomienda esta llamativa versión de un postre clásico: budín de pan con crema, garrapiñada casera y caramelo de fernet. Si se busca algo más refrescante, el delicioso semifreddo de frambuesas, agua de rosas y merengue crocante es una muy buena alternativa.
Terminada la cena, se hace difícil no caer en la tentación de acercarse otra vez a la barra para seguir saboreando las exquisitas propuestas de Doppelgänger.
Cantidad de cubiertos: 45.
Especialidad: Tragos.
Dirección: Avenida Juan de Garay 500 (esquina Bolívar).
Reservas: 4300-0201.
Horario: Martes a viernes a partir de las 19. Sábados a partir de las 20.

