Con acento francés
La fachada de L’épi Boulangerie parece una imagen detenida en el tiempo. Un cartel en la vidriera anuncia que todos los panes y viennoiseries (una especie de facturas francesas) elaboradas y exhibidas delicadamente en el interior del local fueron hechos de manera artesanal en un horno a leña. La peculiar panadería abrió sus puertas al público en octubre de 2007, cuando Bruno Gillot y Olivier Hanocq, sus responsables, llevaban ya dos años abasteciendo con sus productos a hoteles y restaurantes porteños.
TEXTO FLORENCIA FALABELLA
FOTO UNDERLINE ESTUDIO / WWW.UNDERLINEE.COM
Gillot y Hanocq son parisinos. Se han desempeñado en Francia como pastelero y panadero, respectivamente, en importantes restaurantes, pastelerías y hoteles. Llegaron a Argentina en 1997 y se conocieron poco tiempo después. Ya en sus primeros años en el país, la idea de abrir una panadería juntos ocupaba un lugar central en sus conversaciones. “Queríamos aplicar nuestros conocimientos y hacer lo que nos apasiona. Nuestra propuesta consiste en retomar técnicas ancestrales de panificación y ofrecer un pan súper artesanal, algo que en Argentina casi ha desaparecido”, dice Hanocq.
Entre las primeras conversaciones y la apertura de L’épi Boulangerie pasó casi una década años. El emprendimiento comenzó a tomar forma casi por casualidad cuando los franceses descubrieron un local en el que antiguamente había funcionado una panadería. El edificio, construido en 1911, guardaba una joya en su interior: un horno de mampostería de seis metros de diámetro que se alimenta a leña. “Ese horno es fundamental para lograr el tipo de productos que queremos. Con él, podemos hornear nuestros panes de manera progresiva y pareja dándoles cierto sabor ahumado”, explica Hanocq.
Los panes de L’épi, sin aditivos, se caracterizan por su corteza crujiente y por su miga aireada. “Logramos un producto único que buscan muchas personas que quieren consumir un pan diferente. Cuando degustás alguno de nuestros productos, te das cuenta de que lo que comías antes era demasiado industrial”, dice el francés, orgulloso.
La variedad de panes y viennoiseries que ofrece L’épi es amplia y la tentación de renunciar a cualquier tipo de dieta para probar las exquisiteces del lugar puede mucho. En L’épi uno encuentra desde pan de nuez y pasas de uva hasta pain au chocolat. Si bien la especialidad de la casa –por su volumen de producción– es el pan de campo, la vedette del local es el croissant de almendras pues L’épi es la única panadería del país que lo elabora. Tal vez allí resida uno de los motivos por los cuales personas de todos los rincones de Buenos Aires se acercan al local, ubicado en los alrededores de Chacarita. Muchos, además, conocen la panadería sin haber ido porque ahí se grabó el programa Boulangerie: Con Bruno y Olivier, que emitió la señal Elgourmet.com durante 2007 y 2008.
Los responsables de L’épi Boulangerie planean abrir otra sucursal, en la zona de Palermo o Recoleta. “Sabemos que el crecimiento debe ser muy paulatino si no queremos que se vea perjudicada la calidad de nuestros productos, que, en definitiva, es lo que nos distingue. En la actualidad trabajan muchos panaderos en L’épi porque preferimos invertir en mano de obra antes que en máquinas”, concluye Olivier.
Especialidad: Panadería y viennoiserie.
Dirección: Roseti 1769.
Teléfono: 4552 6402.
Horario: Martes a sábados de 7.30 a 19.30. Domingos de 9 a 13.

