Cuero caliente
El trío de San Francisco representa una de las propuestas más rockeras y renovadoras de la década. Antes de sus shows en Niceto Club, el cantante y bajista Robert Levon Been habla de la actualidad del grupo y de la industria de la música. “las canciones son las mismas, pero ya no valen lo mismo”, dice.
TEXTO Martín Santoro
La música de Black Rebel Motorcycle Club es la banda de sonido perfecta para esas noches ásperas que generan resacas épicas. Su música destila una savia espesa, mezcla de psicodelia narcótica, blues primal y rock abrasivo. A lo largo de la última década y con seis discos en su haber, BRMC hizo una marca registrada de esa fusión.
El trío de San Francisco está integrado por Robert Levon Been (cantante y bajista) Peter Hayes (guitarrista) y Leah Shapiro (baterista), que ingresó en el grupo tras la confusa salida de Nick Jago. Con Beat the devil’s tattoo (2010), el primer trabajo de estudio con esta formación, BRMC mantiene un pie en el folk maldito de Howl (2005) y otro en el desenfreno eléctrico de Baby 81 (2007).
Actualmente, la banda se encuentra escribiendo y ensayando nuevas canciones que esperan mostrar en los shows que darán el 8 y 9 de noviembre en Niceto. Been se muestra entusiasmado con el material: “A medida que dejamos atrás el pasado, el nuevo disco empieza a tener un sonido propio. Es emocionante sentir que estamos encontrando nuestra voz otra vez”.
¿Cómo fue el proceso de producción de Beat the devil´s tattoo? Tengo entendido que grabaron el disco en la casa de unos amigos en Philadelphia.
Veníamos de girar por mucho tiempo y no estábamos seguros de cómo íbamos a encarar la grabación. No teníamos plata y unos amigos nos ofrecieron un lugar donde instalarnos. En esa casa terminamos generando un vínculo de familia con Leah, tocando y respirando música. Era exactamente lo que necesitábamos: concentrarnos y arrancar de vuelta.
Ahora que tenés un poco más de perspectiva, ¿sentís que lograron su cometido?
Estar realmente satisfecho con un disco es una maldición. Hay que tener mucho cuidado con eso. Si estás demasiado contento, no tenés contra qué luchar. Todo lo que uno no logra en un álbum se convierte en una meta para el próximo.
Recientemente crearon Abstract Dragon, su propio sello. ¿Fue por un deseo artístico o una necesidad financiera?
Queríamos que nuestra música llegue la mayor cantidad posible de gente sin tener una discográfica en el medio. La realidad es que nos cuesta mucho ganar plata. Cuando no estamos de gira, vivimos al borde de la bancarrota. Por eso tuvimos que dejar que usen nuestras canciones en series de televisión y videojuegos. No nos gusta, pero necesitamos el dinero para grabar discos.
De todos modos, debe ser una gran recompensa poder viajar a lugares como Argentina y ver que acá también tienen miles de fans que aman lo que hacen.
No tengo palabras para expresar la alegría que eso nos genera. Es lo mejor de tocar: conocer gente y lugares que, si no fuera por la música, nunca conoceríamos. Espero que el público vea esa alegría reflejada en nuestras caras. La última vez que estuvimos en Argentina fue demasiado. Es como descubrir que tenés una familia paralela que te ama desde siempre, sin que vos lo supieras.
¿Sos optimista frente al estado de la escena musical actual?
Paso la mayoría del tiempo tratando de no deprimirme mucho. Internet es una herramienta increíblemente poderosa, cuyo enorme potencial está siendo desperdiciado en ruido y boludeces.
En ese sentido, ¿creés que la descarga de discos ayuda a las bandas o hace que se pierda un poco la magia?
Ayuda a que se pierda la magia [risas]. Ciertamente cambió el valor de la música para la gente. Si sos un chico que junta cada centavo cortando el pasto y cuenta los días para comprar el disco de una banda que le encanta, el momento en que lo tenga en sus manos va a ser absolutamente espectacular. La música va a tener muchísimo más valor que para alguien que escuchó 30 segundos de una canción por YouTube, hizo dos clicks y se bajó todo el material en cuestión de minutos. Las canciones son las mismas, pero ya no valen lo mismo. Es como ver la belleza en una chica que se acostó con cientos de tipos. Todavía es hermosa, pero la tratamos como si no lo fuera.
Más información en: www.blackrebelmotorcycleclub.com

