De raza
La joven actriz, que proviene de una familia de artistas, se toma su carrera con calma. El año pasado protagonizó la obra Rosa mística y ahora se prepara para su primer protagónico en cine.
TEXTO NOELIA FUKSBRAUNER
FOTO JULIA GUTIÉRREZ
No resulta extraño que Ana Pauls se dedique a la actuación. Su madre, Mirta Busnelli, y dos de sus medio hermanos, Gastón y Nicolás Pauls, tomaron ese camino años antes. Sin embargo, los antecedentes no le pesan. Ella se toma su carrera con mucha calma. “Me gusta cómo fluye todo”, asegura la actriz de 22 años. “Trabajo en proyectos que valoro mucho. Elijo con cuidado en qué meterme. No me gustaría mirar hacia atrás y preguntarme: ‘¿Era necesario que hiciera eso?’”.
En septiembre se estrenó, en la Ciudad Cultural Konex, Rosa mística, obra teatral que Ana Pauls protagoniza junto a Tahiel Arévalo. Ella encarna a una niña de 12 años, llamada Rosa, que vive en un barrio humilde. “Leí el guión y me encantó el personaje porque tiene muchos matices. De todos modos, me dio un poco de miedo enfrentarme a este desafío”, comenta.
Rosa, el personaje, se aferra ciegamente a la Biblia y a los consejos del cura de una iglesia. De ese modo, intenta combatir la dura y violenta realidad que la rodea. La historia comienza cuando, en un operativo antidrogas, un bebé muere al ser alcanzado por el disparo de un policía. La familia levanta un altar en su honor y, poco después, se convierte en una especie de santo. “La obra es muy intensa y yo terminé las primeras funciones angustiada”, dice la actriz. “A Rosa le suceden miles de cosas y en ningún momento se larga a llorar”.
Pauls también actuó en las obras Los riesgos, Gente favorita y Juegos a la hora de la siesta y en las películas Vecinos y Una cita, una fiesta y un gato negro (en este última, compartió elenco con su hermano Nicolás). Lágrimas blancas, el próximo largometraje de Germán Chiodi (cuyo “work in progress” recorrió varios festivales internacionales), implica su primer protagónico en la pantalla grande. Para esta película, Pauls se pone en la piel de una chica que viaja a España con el objeto de alquilar su vientre y pasa todo su embarazo allí.
“Me gusta trabajar en cine porque disfruto de todo el proceso de filmación. Además, una vez terminada, la película queda para siempre”, afirma. “El teatro me atrae por la sensación que genera tener al público enfrente. Si a la gente le gustó lo que hiciste, te va a aplaudir. Si no, habrá que aguantársela porque en ese momento nadie miente”.
Aunque no esconde su predilección por el cine y el teatro, Pauls también trabajó en TV, en programas como Mujeres asesinas, Socias o Vidas robadas.
En la actualidad, está trabajando en dos nuevos proyectos teatrales que probablemente se concreten este año. Por un lado, se embarcó junto a la directora Alejandra Ciurlanti y a otros tres jóvenes actores en una obra creada por ellos mismos. Por otro, está gestando un proyecto con sus ex compañeros de elenco de Gente favorita, obra que estuvo en cartel el año pasado.

