Bichitos de luz
Alejandro Caral y Juliana Iglesias producen, desde 2001, artefactos de iluminación con diseños trabajados desde una concepción artística.
TEXTO DIEGO SOSNOWSKI
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
La historia de Dosmasuno empezó como la de muchos emprendedores argentinos: dos personas (en este caso, un arquitecto y una diseñadora de interiores) decidieron cambiar el rumbo y se embarcaron en un proyecto. “Cuando se produjo la debacle económica, nos encontramos ante una gran oportunidad”, cuenta Juliana. “Los negocios que tradicionalmente vendían productos importados no tenían más compradores. Entonces, tuvieron que empezar a ofrecer artículos de diseñadores nacionales”. En ese momento, nació Dosmasuno.
“Cuando empezamos, habían desaparecido del mercado los productos chinos y taiwaneses. Sabíamos que podían volver en cualquier momento, con lo cual era clave sumar a nuestros productos un valor agregado. Ese valor fue el diseño”, cuenta Juliana. La realidad marca que, aun con el retorno de las baratijas importadas, sus artículos se siguen vendiendo. Juliana y Alejandro coinciden en que los productos de Dosmasuno son “objetos de deseo y no de necesidad”. Por eso, es importante que transmitan su función: “ambientar, despertar la imaginación y crear sensaciones”.
LÍNEAS
Cada una de las líneas de productos de Dosmasuno se apoya en una investigación previa. Una de las primeras fue la denominada Proyecto Ea.M., que se inspiró en los experimentos del fotógrafo inglés Eadweard Muybridge. En la actualidad, trabajan en Popeye, línea en la que juegan con el diseño pop, y Cristóbal, que se llama así porque los productos que la integran tienen forma de huevo (aquí hay que recordar el famoso chiste).
A la par de esas creaciones tan ligadas a la plástica, en Dosmasuno producen otras más funcionales. Un ejemplo es la línea Bochitas, compuesta por dispositivos con esferas de diferentes tamaños que tienen un muy buen acabado desde lo estético y desde lo técnico.
“Bochitas es nuestra línea más simple, pero se vende mucho y la necesitamos. Para vivir de esto, es preciso lograr un equilibrio entre los productos que te dan un sustento económico y los que te ayudan a trascender como diseñador”, afirma Alejandro.
UN LARGO CAMINO
“Todavía falta que el diseño argentino crezca en muchos aspectos (sobre todo, en relación con la industria y el apoyo oficial) para que se parezca al del primer mundo”, sostienen. En el contexto actual, el objetivo de Dosmasuno es el progreso. “Empezamos creando desde una concepción casi artística (quizá por la necesidad de liberar la angustia que se vivió durante la crisis), pero, de a poco, vamos haciendo hincapié en la parte técnica de los productos. Nuestra idea es establecernos como una editora de iluminación”, concluye Alejandro.
“PARA VIVIR DEL DISEÑO, ES PRECISO LOGRAR UN EQUILIBRIO ENTRE LOS PRODUCTOS QUE TE DAN UN SUSTENTO ECONÓMICO Y LOS QUE TE AYUDAN A TRASCENDER COMO DISEÑADOR”.

