Con carácter
La diseñadora impuso una marca de ropa en la que nada queda librado al azar. Para esta temporada, María Cher anticipa el desembarco de pantalones súper anchos, suéteres lánguidos y una enorme variedad de estampas.
TEXTO SILVIA CAMEROTTO
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ
Trabaja sin parar. En plena producción de fotos, le presta atención a cada uno de los detalles, marca puntualmente cómo debe adaptarse una prenda al cuerpo, acomoda con paciencia el cabello de una modelo. Posturas, definiciones, toda una actitud de vida. Su marca propone diferentes posibilidades para vestirse de día y de noche. Ella aspira a concretar grandes proyectos, pero no pierde de vista el momento inicial de creación. Así es María Cher, empresaria y diseñadora. “Mi marca cuenta con una postura estética muy fuerte, pensada para mujeres con carácter”, define.
¿Qué tipo de mujer protagoniza tus colecciones?
La mujer de María Cher empezó teniendo veintipico y hoy tiene treinta y pico. Actualmente, trabajo con la imagen de mujeres y no tanto con chicas jóvenes, como cuando empecé. Esa decisión es muy importante. No me da lo mismo cualquier cosa. Me preocupo por estar en el detalle: por qué el pantalón abre cinco centímetros más en la pierna, por qué la camisa tiene un vuelo determinado, por qué la tela tiene 5 % más de algodón. Todo pasa por distintas elecciones. También elijo la paleta de colores o qué modelos usar en las campañas. Todo tiene que ser pensado. No se trata únicamente de que la imagen de la campaña sea una chica linda. Hay mucho trabajo detrás de la marca.
¿Te basás en figuras famosas para crear tus colecciones?
En realidad, trabajo sobre las distintas mujeres que se me van apareciendo y que no son necesariamente íconos. Quizá me inspiro en una actriz que es linda y canchera, algunas mujeres muy auténticas me parecen maravillosas. Pienso en Alma Mahler, por ejemplo. A mi hija, cuando nazca, le voy a poner Alma.
¿Qué es lo más importante a la hora de armar una colección?
Distintas cosas. Por ejemplo, tendencias que voy percibiendo en el ámbito de la moda, mis propios viajes o las películas que miro y que tienen que ver con la moda. Siempre trato de mirar hacia adelante, más allá, ser de avanzada. En definitiva, la moda es arte. Creo que soy bastante zarpada a la hora de mirar.
¿Tus procesos personales también influyen?
Sí, lo personal, lo que me va pasando, también influye. Qué me pasa con los colores, con las décadas, qué me pasa en la vida. Hoy estoy embarazada; entonces, no es casual que me ponga mucho más romántica o más “setentona”. Cuando estoy en un momento menos sensible, mi mirada se vuelve más masculina. Lo que pasa con la marca está muy relacionado con lo que me pasa a mí. Creo que eso está mal y bien al mismo tiempo. Esta marca sigue mucho mis caprichos. Sé que es peligroso, pero, por otro lado, es lo que hace que se diferencie de lo que se ve en el mercado.
Leé la entrevista completa en la edición N° 49 de Revista G7.
MAS INFORMACION
MARCA PERSONAL
Tengo una estética muy clara que se vincula con mi manera de ver. Miro lo que va pasando y elijo: vamos por acá, por acá o por acá. Si veo que la tendencia son los ‘60, puedo tomar ese dato o no. Y, si lo tomo, lo hago desde mi visión, que es muy distinta a la visión de otras marcas. En realidad, mi meta no es únicamente vender. Hago ropa que me gusta. Detesto ver en mis percheros ropa con la que no me identifico. Mi marca es muy personal.

