Concepto total
Fue uno de los primeros arquitectos que realizaron, en Buenos Aires, edificios con diseño. Hoy tiene su propio hotel y allí volcó todo su estilo.
TEXTO DIEGO SOSNOWSKI
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
Ernesto Goransky es arquitecto y ama el diseño. Tanto es así que muy probablemente haya sido uno de los primeros argentinos en fusionar esas actividades. Se graduó en la UBA y luego hizo un master en la Architectural Association de Londres. Durante su estadía en Inglaterra, realizó viajes y conoció las más importantes fábricas europeas de muebles, artefactos de iluminación, telas y otro tipo de artículos relacionados con el diseño. Además, trabajó con Terence Conran, el creador de Habitat –la primera tienda del mundo que se dedicó a vender productos de diseño a precios accesibles– y de The Conran Shop.
Volvió a Argentina en 1985, decidido a usar todo lo que había aprendido. Por eso, creó el Centro de Diseño Buenos Aires, donde, además de su propio estudio, instaló un espacio de exposición temporaria. Allí, diseñadores textiles, industriales y de otros rubros pueden presentar sus productos en sociedad.
Al mismo tiempo, comenzó a desarrollar sus primeras obras arquitectónicas. Hizo un barrio de 1.200 viviendas en San Juan, realizó la proyección integral de oficinas de empresas y también construyó sus primeros edificios. Con su método de trabajo, creó un estilo que llamó Unidad de Diseño Total.
¿Cómo definirías tu estilo?
Si mi arquitectura fuera religiosa, sería jesuita. Digo esto porque es muy funcional, porque los componentes encuentran un marco para coexistir. Utilizo el hormigón como elemento estructural, pero, además, como cerramiento. Uso el vidrio, el aluminio y el acero inoxidable: materiales nobles, de buena durabilidad. Le doy mucha importancia a la luz y uso puertas corredizas para integrar y separar ambientes. Busco la comodidad y quiero que mis espacios inviten a eso.
¿Qué determina que la arquitectura sea de diseño?
El concepto tiene que ser integral. Todo empieza con la compra del terreno. En cualquier proyecto, la localización define al producto. A partir de ahí, cuando se piensa en la construcción, se tienen en cuenta los colores, la iluminación, la grifería y hasta las tazas de café. Además, lo importante es que sea el arquitecto, y no los inversores, quien decida.
LA REINA DEL PLATA
La industria de la construcción en Buenos Aires está experimentando un momento de ebullición. Es difícil encontrar cuadras porteñas que no tengan alguna obra en desarrollo. Muchos de los proyectos tienen al diseño como diferencial excluyente. Goransky tiene su propia visión sobre la forma en que está creciendo la actividad.
¿Qué opinás de la actualidad de la arquitectura en Buenos Aires?
Evidentemente, está atravesando un boom. Creo que eso se debe al trabajo de varios arquitectos que tomamos zonas potenciales de la ciudad y las desarrollamos. Además, muchos estudios aprovecharon para vender diferenciación; no se quedaron en lo comercial. La parte negativa es que, a raíz de la crisis, se están construyendo grandes torres para el segmento ABC1 y eso destruye un poco la trama de la ciudad. No soy un amante de ese tipo de edificios. Lo mismo me pasa con los countries.
En cuanto a arquitectura y diseño, ¿qué zona de la ciudad te parece la mejor desarrollada?
Palermo Viejo. Con el modelo que propongo –de arquitectos emprendedores, que conciben la obra desde la compra de un terreno–, ese barrio tuvo una explosión bárbara: hay locales, restaurantes, oficinas, edificios residenciales y todo está bien resuelto. Me parece interesante, también, lo que pasó con Puerto Madero. Aunque no me guste mucho el tipo de urbanización que se eligió, creo que es uno de los pocos ejemplos de buena sinergia entre la gestión pública y las inversiones privadas.
LEE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN Nº 33 DE REVISTA G7.
UN OASIS EN LA CIUDAD
Hace poco más de un año, Ernesto Goransky abrió su propio hotel de diseño, Design Ce. No sólo se ocupó de la arquitectura del proyecto sino también de la filosofía comercial. “Ofrecemos lo mejor, no escatimamos en nada”, asegura. El hotel está ubicado frente al Palacio Pizzurno, sobre la calle Marcelo T. de Alvear, y cuenta con 28 suites impecablemente equipadas. Su nombre hace alusión a la gran cantidad de palabras que empiezan con la tercera letra del abecedario e identifican al lugar; por ejemplo, calidez, creatividad, confort, concepto, cultura y comunicación.

