Mondo di cromo
Trabaja con aluminio y su apuesta por la sorpresa y la innovación despierta adeptos entre las principales marcas y medios nacionales e internacionales.
TEXTO FLOR CODAGNONE
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
“El diseño tiene que ser funcional, aunque siempre haya que agregarle algo propio, que tenga que ver con un sentimiento. Hay gente que puede transmitir sensaciones y hay gente que no”, afirma Fernando Poggio; basta con ver la cantidad de tonalidades que conviven en su oficina para entender que pertenece al primero de los grupos que menciona, que sabe comunicar impresiones. Todo lo que aparece en su catálogo tiene una vuelta de tuerca y una inyección de color. “Busco la sorpresa, la sonrisa. Quiero despertar emociones y que la gente se enganche con esa sintonía”, dice.
De todos los materiales con los que podía trabajar, eligió el aluminio. “Es algo familiar, que me viene de chico; mi abuelo trabajó el aluminio toda su vida”, relata. “Se trata del material del futuro: es ecológico, liviano y sustentable y se puede colorear. Además, brinda muchísimas posibilidades, de acuerdo con cómo se lo trabaje”.
Está claro que el aluminio es un metal dúctil. Fernando diseña muebles, juegos de mesa, apoyavasos, carpetas, agendas, percheros, clips y hasta sus propios anillos. Además, ha incursionado en el diseño de estatuillas para premios. Desarrolló, por ejemplo, un zepelín que gira en torno de un planeta para Nickelodeon y creó el astronauta que la cadena MTV entrega a los músicos en los Video Music Awards. La controvertida lengua que les entregan a los rockeros en la versión latinoamericana del evento también fue creación suya.
PRODUCCIÓN PROPIA
A esta altura, no es necesario aclarar que Poggio vive por y para el diseño. “Creo que fui uno de los primeros en producir mis diseños”, explica. “Decidí hacerlo porque tenía la necesidad de bajar a la realidad aquello que proyectaba. La industria estaba desapareciendo y a nadie le interesaba construir algo nuevo; en general, se traía todo de China o India”.
¿Cómo te enfrentás con la importación?
Siempre competí con ella. Cuando empecé, en el ‘92, se cerraron industrias y las que lograron mantenerse se volvieron más débiles porque todo se importaba. A pesar de eso, siempre intento hacer cosas que no veo en otros lados. Mi producto es nuevo y tiene un color y un carácter especiales.
¿Qué papel creés que debería cumplir el Estado en relación con la industria del diseño?
El Estado debería estar más presente. Debería tener un mejor plan para que aquellos que hacen uso del diseño tengan ciertos beneficios. Desde hace años se viene diciendo que es algo estratégico, pero de ahí a que la energía esté puesta realmente en eso hay un largo camino.
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“EL ALUMINIO ES EL MATERIAL DEL FUTURO: ES ECOLÓGICO, LIVIANO Y SUSTENTABLE Y SE PUEDE COLOREAR. ADEMÁS, BRINDA MUCHAS POSIBILIDADES, DE ACUERDO CON CÓMO SE LO TRABAJE”.

