El héroe nacional
Actuó en películas, obras de teatro y ciclos televisivos. Recientemente se estrenó Zenitram, el film de Luis Barone en el que interpreta a un superhéroe corrupto.
TEXTO SONIA JAROSLAVSKY
FOTO AGUSTINA TATO PARA ESTUDIO ACH
Juan Minujín ingresó en el mundo del teatro cuando era adolescente. Empezó tomando clases con Guillermo Angelelli, también hizo cursos de clown y de entrenamiento físico. Subió a los escenarios con el grupo El Descueve y después llegó al cine. Su talento y su compromiso con el trabajo lo llevaron a participar en películas como El abrazo partido, de Daniel Burman, Un año sin amor, de Anahí Berneri, Sofá cama, de Ulises Rosell, o Ciudad en celo, de Hernán Gaffet. Más cerca en el tiempo, se lo pudo ver en televisión, en la segunda temporada de la serie Epitafios y en el unitario Tratame bien. Hoy se luce en el Teatro Sarmiento, en una de las propuestas más interesantes del teatro oficial, El pasado es un animal grotesco.
Por estos días, además, Minujín espera ansioso el estreno de Zenitram, película que lo tiene por protagonista. El largometraje, dirigido por Luis Barone y basado en un cuento de Juan Sasturain, transcurre en el año 2025, en una Buenos Aires totalmente empobrecida. “Interpreto a Rubén Martínez, un chico humilde que descubre que tiene superpoderes: puede volar, tiene una supervisión y puede controlar el movimiento del agua.”, cuenta Minujín. “Por eso, es el superhéroe indicado para combatir las sequías y distribuir equitativamente el agua, que está en manos de una multinacional que también controla al gobierno del país”.
El gran dilema de Zenitram (nombre tomado de una marca de depósitos para mingitorios) es si debe usar sus poderes para repartir el agua equitativamente o favorecer a la empresa que se apropió de ese recurso. “No sabe qué hacer porque el gobierno, que tiene algunos rasgos menemistas, lo corrompe. El tipo se vuelve una piltrafa humana: se droga, tiene problemas con las mujeres…”.
La película, que se rodó hace más de dos años, significó un gran desafío actoral para Minujín ya que nunca se había filmado una historia así en Argentina. “No es una superproducción, pero tampoco una película bizarra. Tiene efectos especiales muy cuidados”, comenta el actor. “Incorpora muchos elementos del mundo del cómic. Aunque es un relato simple, despliega un mundo imaginario muy vasto. Los personajes tienen una poética distinta y propone una mirada interesante sobre los argentinos”.
Minujín también incursiona en la dirección cinematográfica. De hecho, hace pocas semanas recibió la noticia de que el INCAA financiará el rodaje de Vaquero, su primera película, basada en un cortometraje que filmó en 2007. “Es la historia de un actor que quiere conseguir un papel en una película que vienen a filmar unos tipos del extranjero.
Se trata de un relato en primera persona, contado por una voz en off, actuado y dirigido por mí. Este año, toda mi energía estará puesta en Vaquero, en las giras que tenemos programadas con El pasado es un animal grotesco y en los estrenos de Zenitram y de Eva & Lola, de Sabrina Farji, donde también participo”.
El cine, asegura, es el lenguaje que mejor le sienta. Si bien conoce al dedillo el mundo teatral, no se ve como un “animal de teatro”. Tampoco se siente atado a la televisión. “Mi lugar es el cruce de disciplinas, pero el cine me atrae mucho y despierta mis ganas de dirigir”.

