Espíritu inquieto
El joven actor participa en Lote 77 y La vida es sueño, dos obras de teatro elogiadas por el público y la prensa. Además, protagoniza Caño dorado y Topos, películas que pronto se verán en los cines argentinos.
TEXTO SONIA JAROSLAVSKY
Lautaro Delgado estudió actuación desde chico. Primero, en la escuela Andamio 90, dirigida por Alejandra Boero. Después, con maestros como Rita Armani, Luciano Suardi o Lucero Aguilar. En la adolescencia, sus ídolos no eran actores del teatro independiente. Él era fanático de Los Malabaristas del Apocalipsis, el payaso Chacovachi y otros artistas que realizaban shows callejeros en Plaza Francia. “Ir a ver esos espectáculos era una gran salida para mí”, recuerda. “Era como ir a ver a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”.
Con esas influencias, creó junto a dos amigos –Luciano Cáceres y el Mago Mirko– su primer grupo de teatro, Las Canicas de Tim, que se presentaba por las calles de Villa Gesell. “Hacíamos malabares y escupíamos fuego”, comenta Delgado. “Ésa fue mi primera experiencia teatral por fuera de Andamio 90”.
Su carrera continuó en la televisión. Luego de presentarse en un casting, fue seleccionado para formar parte del elenco de Montaña rusa, otra vuelta. Después, llegó el turno de Verano del ‘98, Como pan caliente y, más adelante, Mujeres asesinas. “Con esas primeras experiencias aprendí e hice muchos amigos. Después de una crisis vocacional (no sabía si dedicarme a la actuación o a la música; en ese momento cantaba en La Todo Mal Orquesta), volví al teatro y participé en Las variaciones Goldberg, dirigida por Roberto Villanueva, en el Teatro San Martín”. Mientras regresaba a las fuentes, Delgado comenzó a estudiar cine y a realizar cortometrajes. En el camino se encontró con Esteban Mihalik, quien ahora es su entrenador actoral.
Delgado, más allá de su amplia trayectoria en teatro, mantiene un vínculo intenso con el cine. Este año co-protagonizó Francia, la película de Israel Adrián Caetano, con Natalia Oreiro. También se puso en la piel de Panceta, el personaje principal de Caño dorado. Este film, con dirección de Eduardo Pinto, se rodó hace tres años y se estrenará en los próximos meses. “Panceta es un joven humilde que un buen día comienza a fabricar y vender armas caseras. La acción está atravesada por una historia de amor con una chica más joven que él. Fue muy lindo filmar esa película”, cuenta entusiasmado. También participó en el telefilm San Martín: El cruce de los Andes, que pronto emitirá Canal Encuentro. Antes, había actuado en Crónica de una fuga, Iluminados por el fuego y Palermo Holywood, entre otras producciones.
En la actualidad, participa en las obras Lote 77, que ha recibido un gran reconocimiento del público y la crítica, y en La vida es sueño. A su vez, está rodando Topos, una película de Emiliano Romero. El elenco que lo acompaña incluye a reconocidos actores como Leonor Manso, Gabriel Goity, Mauricio Dayub, Oski Guzmán o Pompeyo Audivert. Delgado interpreta a un muchacho llamado Topo que vive en una ciudad subterránea. “La historia se desarrolla en un espacio y un tiempo imaginarios. Las personas ricas que viven en la superficie combaten con los marginados que están bajo tierra en una lucha a muerte. Topo es hijo de un jefe guerrillero que vive en los túneles. Sin embargo, quiere pertenecer al otro mundo. Su sueño es ser bailarín, así que suele espiar lo que ocurre en una escuela de danza que hay en la superficie”, explica este joven actor que, a los 32 años, cuenta ya con un extenso currículum.

