Clásico y canchero
Lizzie’s, el restaurante que fundaron Leslie y Liz Wise, abrió su tercera sucursal. Esta vez, eligieron instalarse en Palermo Chico, el barrio que trazó hace casi un siglo el paisajista francés Carlos Thays.
TEXTO VIRGINIA CURET
Lizzie’s, el restaurante que fundaron Leslie y Liz Wise, abrió su tercera sucursal. Esta vez, eligieron instalarse en Palermo Chico, el barrio que trazó hace casi un siglo el paisajista francés Carlos Thays. La “casa matriz”, por así decirlo, se encuentra en la localidad de La Lucila y, cuando se inauguró, se encontró con un panorama complicado por los avatares de la crisis de 2001. “Nos recuperamos gracias al esfuerzo, pero creo que influyó mucho que fuéramos dos”, cuenta Leslie. Así, lo que era, en principio, un proyecto de Leslie se convirtió en un emprendimiento familiar.
Liz, su esposa, se hizo cargo de la cocina y confeccionó las opciones principales del menú. Luego, tomó las riendas del diseño y, sin darse cuenta, instauró el estilo que hoy caracteriza a Lizzie’s: una paleta de colores ligados a la tierra y una iluminación tenue. Los muebles, de madera oscura, fueron diseñados por los propietarios. El ancho de las mesas se calculó según la cercanía de los comensales y el espacio que ocupan la bandeja de sushi y las copas.
Todo ha sido premeditado: ésa es la forma de crear un negocio exitoso. Los Wise estuvieron en cada detalle; en efecto, participaron en el diseño del menú y hasta en la estética del logotipo. “El lugar es clásico, pero muy canchero”, define Leslie. “Muchos eligen Lizzie’s para una primera cita porque a las mujeres les encanta y, aunque no parezca, es un restaurante accesible”.
Dos años después de la inauguración de su “casa matriz”, Lizzie’s abrió en Pilar un segundo restaurante que, a diferencia del local de La Lucila, tuvo éxito al instante. “En Pilar, nuestros clientes son los vecinos de los barrios privados y los countries. Es un público distinto al que tenemos al mediodía en La Lucila o al grupo de amigos que se reúne a cenar en Palermo Chico”.
La nueva sede está ubicada en Cavia y Castex, tiene tres pisos y cuenta con capacidad para 110 cubiertos. Desde afuera, todo parece vidrio y cemento alisado, pero el escenario cambia cuando uno entra. El enorme ventanal permite acariciar los bálsamos del día y la noche. Además, el segundo piso balconea sobre el primero integrando los ambientes y ese espacio puede reservarse para celebrar alguna ocasión especial.
A la hora del almuerzo, lo ideal es abrir el apetito con unos tempura de zanahoria y mayonesa de sésamo. Luego, se impone el pita de pollo con guarnición de papas thai. Si se trata de un almuerzo sin apuro, son muy recomendables el lomo en crema de pimienta verde con una copita de Malbec Finca La Linda o el sushi, cuyos ingredientes están cuidadosamente seleccionados. Cabe mencionar que la casa no ofrece menú ejecutivo ni promociones especiales. “Si la gente viniera motivada por un descuento o una rebaja, algo estaría funcionando mal. Nuestros clientes nos visitan porque ya saben cómo somos”, asegura Leslie.
Si la visita es nocturna, la carta es diferente. Para abrir el apetito, ofrece voluptuosas ensaladas y suculentas brochettes de mollejitas y langostinos en jugo de ostras. A la hora de los platos fuertes, los fetuccini de shitake en salsa de hongos son perfectos para una noche de frío y la brochette grillada de salmón suena muy ajustada para esa primera cita de la que hablaba Leslie más arriba. Para finalizar, la tortita tibia de chocolate con peras y helado de pistacho se convierte en la mejor excusa para compartir algo dulce. Si la visita se plantea como una salida de cócteles, la carta posee exquisitas versiones propias de tragos clásicos como el Cosmopolitan y el Apple Martini.
En lo que se refiere al servicio, hay que decir que los camareros brindan una asistencia gentil y personalizada. Los tiempos entre plato y plato están muy bien calculados y todo lleva a que el comensal pase un muy buen momento.
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COORDENADAS
- Dirección: Cavia 3090.
- Reservas: 4803-8454.
