Generar un contexto
Eleonora Molina fundó un espacio que se dedica exclusivamente al dibujo actual. Esta disciplina, dice, no es respetada en el país. “Mi objetivo es que los artistas vivan de sus obras”, asegura.
TEXTO MARÍA FLORENCIA SANZ
FOTO SOFÍA LÓPEZ MAÑÁN
Eleonora Molina quería abrir las puertas de una galería dedicada íntegramente al dibujo. Durante 2007 seleccionó a los artistas, pero en aquel momento tenía muchas obligaciones y se le hacía difícil poner en marcha su plan. Terminó de motivarla el comentario de un amigo: “A veces hay que tragarse un sapo, metérselo en la boca y pasarlo con agua. Lo que venga después será siempre mejor”. Así, tras una exitosa presentación en el Barrio Joven de ArteBA 2008, nació Sapo.
Con este proyecto, Molina busca ayudar a los artistas a organizarse y profesionalizarse. La galería está en el segundo piso de un viejo edificio del centro porteño. Tiene dos salas cuidadosamente iluminadas y un pequeño espacio al aire libre. La decoración es muy simple para que sean las obras lo que llame la atención de los visitantes. El conjunto que se exhibe es heterogéneo, múltiple, híbrido y original.
¿Cómo surgió la idea de crear una galería que sólo se dedique al dibujo?
Es algo que siempre quise hacer. Siento una gran pasión por el dibujo. Me fascina. No hay una cuestión de marketing detrás de la idea. Simplemente, el dibujo es la disciplina que más me gusta.
¿Cuáles son los objetivos de Sapo?
Primero, profesionalizar la disciplina, contribuir para que el dibujo sea respetado. Segundo, crear un mercado para el dibujo. Finalmente, introducir el trabajo de los artistas en ese mercado. El gran objetivo es que los artistas vivan de sus obras, que tengan difusión, que alcancen una trayectoria; en suma, generar un contexto. Por ahora, la función principal de Sapo no es vender, sino armar un staff de artistas.
¿Cómo ves el arte contemporáneo?
Creo que, en la actualidad, el artista está obligado a lograr un efecto de shock, a sorprender e innovar, a impactar en el mercado. Entonces, se pierde la narración, la metáfora. Sapo también busca, de algún modo, recuperar la narración en el arte.
¿Creés que el dibujo puede rescatar la narración?
Me parece que es la disciplina que mejor ha conservado eso. Dalí decía que el dibujo es la honestidad en el arte. Si un dibujo te salió mal, tenés que tirarlo. Desde hace un tiempo, la honestidad del artista se pone en tela de juicio. Es importante recuperar esa honestidad.
¿Sentís que el dibujo está devaluado en relación con otras disciplinas artísticas?
Ni siquiera está devaluado porque no existe en el discurso. Es una locura que acá no haya una sala de dibujo en ningún museo y que no exista el Museo del Dibujo.
(BOLD) ¿En el extranjero tiene otra relevancia?
Sin duda. Argentina es un país que gusta de las grandes pinturas. En Europa, el dibujo es muy respetado porque siempre se admiró el papel, el grabado.
¿Qué pensás del mercado artístico argentino?
El mercado local no es muy grande. Tal vez porque falta consciencia de que una obra no es un lujo, sino un derecho. Existe el prejuicio de que las obras son impagables, no sé por qué. Tal vez forme parte de nuestra cultura. Da prestigio irse de viaje, pero no comprar una obra y tenerla toda la vida.
¿Cuáles son los atributos que debe tener un artista para integrar el staff de Sapo?
Tiene que ser alguien que piense mucho. Me fijo en el artista en su totalidad porque voy a exhibir lo que piensa, opina y siente. No me interesa si recibió becas o si viajó por el mundo. Puede haber pasado por todo eso o no; el tema es que a mí me seduzca.
¿Qué rol ocupás en relación con tus artistas?
Soy una facilitadora. Nunca compito con los artistas. Los ayudo a salir de su taller y empezar con las exhibiciones. Soy la insulina; es un rol que me gusta. En realidad, no sé si Sapo funciona como una galería. Trabajo de cerca con cada uno de los artistas: veo qué están haciendo, cómo están, qué les pasó, qué precisan… He visto que algunas galerías fuerzan a sus artistas para que respondan a lo que pide el mercado. En eso yo no transo. Las obras no son galletitas que repongo en un estante.
Dirección: J.D. Perón 1249, 2º “11”.
Más información en: www.sapogaleria.com.

