La gran familia
En la zona de Gorriti y Ravignani, pleno Palermo, ha nacido una Pequeña Italia. Se desparraman por allí cuatro restaurantes especializados en cocina italiana, con una estética que combina la mística del bodegón familiar y el atelier artístico de vanguardia.
TEXTO ALINA MAZZAFERRO
FOTOS HELENA ROBLES PARA ESTUDIO MANDIOCA
Los cuatro espacios son obra de cinco jóvenes: Adrián Francolini, su mujer Gimena Pelliza, sus sobrinos Marcelo y Julián Moncalvo y la chef Valeria Sánchez. Esta gran familia de raíces italianas, cuyos miembros han trabajado en prestigiosos restaurantes como Tatana, Pane e Vino o Il Gran Caruso, decidió abrir su propio negocio en 2007.
Así nació Il Ballo del Mattone (Gorriti 5936), un pequeño restaurante con manteles a cuadros que luego se amplió anexando el local vecino. En 2008, los dueños alquilaron un taller mecánico en la misma cuadra y abrieron allí Il Ballo Due (Gorriti 5950), que no sólo ofrece comida sino que funciona también como galería de arte. Más tarde, inauguraron Tutti i Fiocchi, una cafetería con kiosco que vendieron poco tiempo atrás.
En 2010, apostaron a lo grande y abrieron las puertas de la pizzería de Il Ballo (Gorriti 5893) y de Trinacria (Gorriti 5902), un “ristorante-caffe” con opciones más sofisticadas, junto al Dumont Hotel Boutique.
Como si eso fuera poco, un par de semanas atrás, en la esquina de Costa Rica y Fitz Roy, inauguraron Ilballo.tv, una trattoria que también usan como estudio de televisión. Allí filman un programa que puede verse a través de su sitio de internet. La incursión en los medios también incluye un programa de radio que se emite los viernes, de 17 a 19, por FM Palermo.
“Empezamos con una trattoria de cuatro mesas, pero sabíamos que iba a explotar porque era muy linda y tenía mucha vibra”, asegura Francolini. Así fue y la explosión llevó no sólo a la proliferación de locales, sino también a la organización de actividades de todo tipo. Pronto, los restaurantes se convirtieron en sitios donde la gente hace mucho más que comer.
Empezaron a ofrecer clases de italiano, de inglés, de tango y talleres de elaboración de pan. En Il Ballo Due, no sólo funciona una galería de arte, sino que además tocan bandas de música y DJs. Sus paredes fueron decoradas por artistas de street art y se exponen gigantografías del Chino Zavalía y esculturas de Nico Alligator.
Todos los meses, la galería-restaurante presenta a un artista y renueva el aspecto del local en una jornada bautizada Expresarte. El último sábado de cada mes, Il Ballo convida a quien pase por allí con “gnocchis fatto in casa” y vino mientras los locales son invadidos por instalaciones, performances, pinturas, fotografías y objetos de arte.
“Después de sufrir una enfermedad muy grave, pensé en crear esa jornada para festejar la vida”, dice Francolini. “La enfermedad hizo que cambiara mi visión de la vida e influyó en la manera de manejar el negocio. Ahora, las decisiones pasan por el corazón y no por la economía”.
Más información en: www.ilballo.tv.

