Canciones inmortales
Grabaron algunos de los hits más recordados del ‘80 y siguen adelante como si lo mejor estuviera por venir. “después de tanto tiempo juntos, seguimos aprendiendo y progresando. ¡cada día tocamos mejor!”, asegura John Taylor, el bajista del grupo.
TEXTO JUAN MARÍA FERNANDEZ
FOTOS GENTILEZA EMI
Duran Duran no dejará de ser una banda de los ‘80. El grupo irrumpió en la escena post punk inglesa con un sonido y una estética que contribuyeron a redefinir la cultura pop de aquellos años. La banda consiguió –por medio de sus cabelleras sofisticadas y sus canciones sugestivas– un éxito instantáneo y duradero. Sus videoclips, plagados de modelos y de paisajes exóticos, marcaron el comienzo de la “era MTV” y expresaron fielmente el espíritu hedonista del grupo. Si bien muchas cosas cambiaron desde entonces para Duran Duran, el cuarteto que, después de varias idas y vueltas, integran Simon Le Bon (voz), John Taylor (bajo), Nick Rhodes (teclados) y Roger Taylor (batería) siempre será recordado por sus gloriosos ‘80.
LOS AÑOS DORADOS
Duran Duran se formó a fines de la década del ‘70 en Birmingham, una de las ciudades más importantes de Inglaterra. John Taylor estudiaba en una escuela de arte y tocaba la guitarra en sus tiempos libres. En 1978, armó una banda con Nick Rhodes y otros dos estudiantes. La llamaron Duran Duran en honor a un personaje de Barbarella (1968), la película protagonizada por Jane Fonda. “Queríamos simplemente tener un grupo de música”, asegura Taylor. “Un día, Nick me contó que había conseguido un lugar para hacer un concierto. Aunque conocíamos muy pocos acordes y habíamos compuesto sólo un par de canciones, fuimos y tocamos. Los shows empezaron a encadenarse uno detrás de otro y así hemos pasado nuestra vida hasta hoy”, explica.
Poco después del debut, John y Nick quedaron como únicos integrantes de la banda y sumaron al baterista Roger Taylor al proyecto. Duran Duran dio algunos recitales como trío –con John en el rol de bajista–, pero enseguida reclutaron al guitarrista Andy Taylor y al cantante londinense Simon Le Bon. “Antes de encontrar a Simon, probamos con otros músicos, pero él terminó de darle forma a Duran Duran”, recuerda John.
Con sus dos primeros discos, Duran Duran (1981) y Rio (1982), la banda obtuvo un éxito inmediato y se ubicó en la cresta de la ola new romantic. Influida por artistas como David Bowie o Roxy Music, la fórmula del grupo combinaba la extravagancia con un pop fresco y bailable. Sus hits “Rio”, “Save a Prayer” y “Hungry Like the Wolf” generaron furor en Estados Unidos (algunos medios llegaron a comparar la excitación que produjo la banda con la beatlemanía). En muy poco tiempo, Duran Duran se convirtió en un modelo para millones de jóvenes y para cientos de grupos.
En los inicios, ¿pensabas que podían llegar adonde llegaron?
Siempre creí que lo lograríamos. Eso es lo bueno de ser joven: cuando tenés 20 años, sentís que sos capaz de alcanzar cualquier meta. Además, en aquel momento surgían bandas constantemente y la mayoría lograba algo de éxito. En la radio, por ejemplo, aparecían nuevos grupos a cada rato. Inglaterra es un país donde la gente ama la música, con lo cual las bandas de rock y pop siempre, aun hoy, pudieron encontrar un espacio para desarrollar lo que hacían. Igualmente, confieso que nunca imaginé que podíamos llegar a tal nivel de masividad tocando una música distinta al punk, que era lo que yo escuchaba en esa época.
Vos compartiste escenario con Steve Jones, de los Sex Pistols, en Neurotic Outsiders. ¿No reconocés ningún rasgo punk en Duran Duran?
No. El punk surgió en respuesta al rock sinfónico y, como una reacción a la ola punk, nacieron los grupos de art rock, entre los que se encontraba Duran Duran. En ese momento, había otras bandas con las que compartíamos el mismo estilo, como Japan, pero nosotros éramos más jóvenes y, por lo tanto, más ingenuos. Siempre fuimos demasiado elegantes para ser punks.
¿Cómo viviste los años en que Duran Duran era uno de los grupos más importantes del mundo?
Nuestro momento de mayor éxito, en realidad, no duró más de un año. Fue una época muy extraña. Todo pasó demasiado rápido. Sentíamos mucha presión y, en un punto, eso fue destructivo para la banda.
Leé la entrevista completa en la edición número 58 de Revista G7.

