Guitarra mística
En sus más de treinta años de carrera se convirtió, probablemente, en el bluesman más importante del país. Su colección fotográfica basta para descubrir que toco con todos, en los cinco continentes, y que la herencia de Pappo es inestimable.
TEXTO FLOR CODAGNONE
FOTOS JULIA GUTIERREZ PARA ESTUDIO ACH
A Miguel Vilanova –Botafogo, para todo el mundo– las palabras le salen como suspiros. Pronuncia las frases con una serenidad envidiable, pero lo que dice –con un tono inocente y relajado– puede ser una bomba. Botafogo tenía ocho años cuando descubrió a Louis Armstrong en una película de Disney. “Estábamos acostumbrados a escuchar a Leo Dan y a Rodolfo Zapata. Entonces, la voz rota y rasposa de Armstrong era impresionante. Ahí conocí la palabra ‘blues’ y me di cuenta de que era una música distinta. Para mí no era lo mismo ‘La felicidad, ja, ja, ja, ja’ que el ‘Rock de la cárcel’. La verdad es que no viví el blues en su máxima expresión hasta que apareció Pappo”.
Cuando se refiere a Norberto Napolitano, se emociona como si hablara de un ídolo inalcanzable o como si él aún fuera el chico de 17 años que alternaba la secundaria con los ensayos en el sótano de la peluquería de su padre. “A los primeros ensayos de Pappo’s Blues fui con el uniforme del colegio”, recuerda. “Parecía el sobrinito de Pappo. El ya había tenido un éxito enorme con Los Gatos, había viajado a Londres, a España, a Estados Unidos, andaba en una Harley Davidson y tenía botas tejanas y una campera de cuero con tachas”.
EL BRUJO Y EL TIEMPO
Su debut profesional fue con Pappo’s Blues, en 1973, y desde entonces no paró. Formó parte de bandas como Engranaje o Avalancha y, ya en España –donde residió entre 1977 y 1984–, grabó con Joaquín Sabina, Ciro Fogliatta y Antonio Flores, entre otros. A su vuelta, formó Durazno de Gala y, además, fue músico invitado en los discos de colegas como Hilda Lizarazu, Los Tipitos, Carajo y Las Blacanblus. Recién en 1995 se lanzó como solista y hoy cuenta con siete producciones discográficas propias. Como si fuera poco, teloneó a B.B. King, Santana, Guns n’ Roses y Eric Clapton. Hay algo que distingue a Botafogo de otros músicos –y, en particular, de otros bluseros–: la búsqueda espiritual que acompaña todas sus creaciones. Puede hablar sobre la escala pentatónica y sus implicancias en la humanidad o afirmar que el blues es la música del cosmos y de nuestro más íntimo ser.
¿Cómo se conecta tu búsqueda espiritual con la música que hacés?
El esfuerzo y la pasión que uno pone en su trabajo trascienden y lo llevan a una depuración interior. Desde chico, escucho hablar a gente como Santana de espiritualidad, aunque él tiene su gurú y yo no creo en los gurúes ni en nada de eso.
¿En qué creés?
Yo creo que el ser humano es un ser espiritual al que le toca una breve y pequeña experiencia humana. Esto se opone a la educación eclesiástica, que dice que somos humanos, horribles, pecadores, inmundos, culposos y que merecemos el infierno y que deberíamos tener una vida más espiritual; yo pienso que es al revés, que somos seres espirituales que deberíamos tener una vida más humana y más completa.
¿Por qué decís que el blues es la música del cosmos?
Porque la escala pentatónica del blues viene acompañando a la humanidad desde siempre. Existen estudios antropológicos que demuestran que hace 5 mil años había instrumentos que sólo se podían tocar en esa escala; entonces, saqué esa conclusión, que el blues es la música del cosmos y que el cosmos tiene blues.
¿Te parece más íntimo que otros géneros?
Sí. Lo digo porque nuestros órganos resuenan con notas. Los pulmones y el hígado, por ejemplo, resuenan con la nota re, el estómago y el páncreas, con fa, y así todos. Cuando me fijé bien, me di cuenta de que era la escala pentatónica del re menor, que en el blues es ultra usada. Muchos guitarristas eligen afinar o tocar en re porque es un punto medio en el diapasón en el que la guitarra suena muy bien y se hace más dúctil.
LEE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN NÚMERO 31 DE REVISTA G7.
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“PARA MI NO ERA LO MISMO ‘LA FELICIDAD, JA, JA, JA, JA’ QUE EL ‘ROCK DE LA CARCEL’, AUNQUE LA VERDAD ES QUE NO VIVI EL BLUES EN SU MAXIMA EXPRESION HASTA QUE APARECIO PAPPO”.
