La banda oriental
En mayo, presentaron en Buenos Aires su cuarto disco, Todo es tan inflamable, con dos shows en un estadio Pepsi music colmado.
El octeto, cuya formación ha cambiado recientemente, sólo piensa en seguir haciendo lo que más le gusta: música.
TEXTO JUAN MARÍA FERNÁNDEZ
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
A mediados de los ‘60, cuando empezaba a sonar rock en el Río de la Plata, Los Shakers (los Beatles uruguayos, con los hermanos Fattoruso a la cabeza) cruzaron el charco y conquistaron a gran parte del público joven de Argentina. Unos 40 años después, muchas bandas charrúas trazan un puente hacia Buenos Aires con la idea de repetir aquella historia. La punta de lanza de esta tendencia la conforman el grupo La Vela Puerca y No Te Va Gustar, una banda que ganó terreno en el mercado argentino a fuerza de constancia y trabajo. La banda nació en 1994 como un trío de rock, pero fue incorporando instrumentos (teclados, vientos, percusión) y su propuesta se transformó en una fusión de rock, reggae, ska y distintos ritmos latinoamericanos.
GRANDES PASOS
En noviembre del año pasado, No Te Va Gustar lanzó su cuarto disco, Todo es tan inflamable, que cuenta con participaciones de Rubén Rada y Mario Benedetti y con la producción artística del argentino Tito Fargo, quien ya había trabajado con ellos en Aunque cueste ver el sol, de 2005. Enérgico, reflexivo, de letras algo oscuras, Todo es tan inflamable promete encender definitivamente la carrera de los uruguayos.
En marzo, No Te Va Gustar presentó el disco en Montevideo y alcanzó uno de los puntos más altos de su carrera. El recital se realizó en el renovado Estadio Charrúa, al que asistieron más de 15.000 personas. “Fue una experiencia muy buena”, dice Emiliano Brancciari, el cantante, de paso por Buenos Aires. “Quedamos satisfechos con las versiones en vivo de las canciones nuevas, con el sonido de la banda y con la respuesta del público”, cuenta. En mayo, el grupo dio otro gran paso (esta vez, en Argentina): ofreció dos conciertos en el Estadio Pepsi Music –ex Obras Sanitarias–, el mítico templo del rock. Esas presentaciones no sólo sirvieron para afianzar a No Te Va Gustar en la escena argentina sino que también contribuyeron a la difusión de su música en el resto de Latinoamérica. “Argentina es una ventana que se ve en todo el continente”, explica Martín Gil, encargado de la trompeta y los coros de No Te Va Gustar. “Venimos seguido a Buenos Aires, pero, hasta el momento, sólo hicimos algunas cosas aisladas en el resto de América Latina: estuvimos en Paraguay y Chile y nuestro disco, próximamente, será editado en Brasil”.
Hicieron algunas giras por países europeos. ¿Cómo les fue?
GIL: Hicimos tres giras por Europa y siempre tuvimos experiencias positivas. Se trata de una situación muy especial: estamos todos juntos yendo de la camioneta al escenario y del escenario a la camioneta. Nos gusta porque cargamos los equipos, probamos sonido y tocamos. En países como Alemania, Suiza o Austria, que tienen una cultura y un idioma distintos, la única forma de llegar a la gente es con pura música, con energía y buena onda.
Es como volver a los comienzos.
BRANCCIARI: Claro. Volvemos a lo que hacíamos unos años atrás; eso le hace muy bien al grupo. Para nosotros, el trabajo en equipo es fundamental y eso se notó en las giras por Europa porque, si uno deja de hacer algo, un compañero tiene que hacerlo. Además, tocamos todos los días, con lo cual sonamos mejor al final de la gira que al inicio.
Algunas bandas explotan mejor su potencial cuando tocan en vivo que cuando graban en estudio. ¿A ustedes les pasa eso?
BRANCCIARI: La verdad, grabamos los discos para tocarlos en vivo. Nos gusta grabar discos porque eso te permite escuchar detalles que en los recitales se pierden, pero la banda tiene más energía en vivo y gana mucho en el intercambio con el público. El estudio y los conciertos son dos mundos diferentes; los dos nos gustan mucho, pero tocando en vivo somos otra cosa.
Todo es tan inflamable parece tener un sonido más homogéneo que los discos anteriores. ¿Eso fue buscado?
BRANCCIARI: Sí. En el estudio, experimentamos, nos divertimos y, luego, elegimos algunas canciones de todas las que hicimos. Si bien hubo una búsqueda, las canciones que seleccionamos fueron las que más nos agradaban. Todo es tan inflamable es un disco que se digiere con más paciencia que los anteriores. De todos modos, es el que más nos gusta.
El disco termina con unos versos de Mario Benedetti que él mismo lee. ¿Cómo lograron que colaborara?
BRANCCIARI: Hace mucho tiempo que leemos a Benedetti y lo admiramos enormemente. “De nada sirve”, la última canción del disco, pidió su voz. Cuando estábamos grabándola, nos pareció que faltaba algo y pensamos que él podría redondearla. En un primer momento, cuando lo contactamos, dijo que no. Luego, escuchó el tema y aceptó. Benedetti redondeó el álbum entero; es el mejor final que podíamos haber imaginado para el disco.
También cuentan con la colaboración de Rubén Rada, que canta en “Tirano”.
BRANCCIARI: Con Rada, la onda fue similar. Estábamos terminando de grabar las voces, hicimos “Tirano” y enseguida pensamos en él. Lo invitamos a grabar y le advertimos que debía venir ese mismo día. A las 3 de la tarde estaba en el estudio. Para nosotros, es muy importante contar con el apoyo de músicos como Rada. Es una persona que admiramos mucho y nos enorgullece que tenga una opinión positiva con respecto a lo que hacemos.
¿Por qué no existe el track 13 en sus discos?
BRANCCIARI: Nunca pusimos un track 13 y nunca lo vamos a poner. Algunas personas creen que el número 13 trae buena suerte y otras lo ven como algo fatídico. No queremos que un tema tenga ni más ni menos suerte que otro.
LEÉ LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN NÚMERO 41 DE REVISTA G7.
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CON NOVIA NUEVA
A fines de 2006, los seguidores de No Te Va Gustar se sorprendieron cuando, mientras se lanzaba Todo es tan inflamable, el bajista Mateo Moreno y el baterista Pablo Abdala dejaron el grupo casi al mismo tiempo. “Es fácil irse cuando las cosas van mal, pero hay que ser valiente para tomar otro rumbo cuando las cosas van bien. Por eso, Pablo y Mateo cuentan con todo nuestro apoyo y nosotros contamos con el de ellos”, dice el cantante. Hoy, la banda está integrada por Brancciari (voz), Gil (trompeta), Gonzalo Castex (percusión), Denis Ramos (trombón), Mauricio Ortiz (saxo tenor), Marcel Curuchet (teclados), Guzmán Silveira (bajo) y Diego Bartaburu (batería).

