La funánbula
Curiosa y valiente, la joven Camille logró forjar en Francia, su país natal, en poquísimo tiempo, una reputación envidiable como cantante y compositora.
Con apenas dos discos de estudio y uno en vivo, se estableció como una de las voces mas originales de la escena musical europea.
TEXTO TOMAS PICO
FOTO JULIA GUTIERREZ PARA ESTUDIO ACH
En Francia –país de críticos, si los hay–, pocos artistas actuales han logrado cosechar la unanimidad de elogios que esta parisina de apenas 27 años parece haber conseguido fácilmente. Inicialmente catalogada como una “nueva Björk”, Camille ha demostrado, con el tiempo, ser mucho más que una etiqueta impuesta por la prensa y los críticos. Es innegable que su carácter versátil, curioso e intenso recuerda por momentos a la islandesa más famosa del mundo, pero no es menos cierto que esta francesa de origen eslavo se convirtió en uno de los referentes ineludibles de la música actual.
LOS COMIENZOS
Camille nació en París en 1978 y desde muy chica se interesó por las canciones. “Siento que la música ha estado presente toda mi vida, aun cuando estaba en el útero materno. Recuerdo que, de niña, había sonidos y melodías que tenía la sensación de haber escuchado en una etapa anterior, en mi vida intrauterina”. La vocación musical encontró amplio apoyo en su entorno. “Se cantaba y se sigue cantando mucho en mi familia. Mi padre es compositor y se la pasaba escribiendo canciones. La música daba ritmo a todo lo cotidiano en nuestra casa. Se podría decir que empecé esta carrera cantando para la familia”. Más tarde, ya adolescente, la primera música que aprendió a escuchar por cuenta propia fue la bossa nova; en especial, los discos de Stan Getz y Tom Jobim. De ahí, no faltaba mucho para su debut en público. “La primera vez que canté frente a otros, fuera de mi familia, ante desconocidos, fue en un casamiento. Después conocí a alguien que me llevó al estudio, un bajista y productor que me ofreció que trabajara con él. Casi de inmediato empecé a escribir mi propio repertorio. Con el demo bajo el brazo fui a una casa discográfica y empecé a grabar el material del que sería mi primer álbum”.
LA CANCION
¿Cuál es el origen de esas canciones tan curiosas, que hablan de las ex parejas, del desorden de las carteras y de la confusión semántica? ¿Quién es el personaje de todas esas vivencias? “No existe un sujeto único en los temas. Las canciones pueden ser sobre cualquier cosa. Pienso que el sujeto está antes en la mirada que en el mundo exterior. Uno puede delirar. Es una manera de imaginarse las cosas a partir de lo que uno ve”. En cuanto al proceso de creación o composición, Camille confiesa no tener reglas. Algunas veces es un trabajo solitario y otras, una experiencia grupal. “Las ideas surgen de todos lados. A veces, es una melodía o un sonido que viene de afuera, del exterior, y, entonces, empieza el proceso de convertirla en música. Al mismo tiempo, me gusta todo lo que nace de mi interior, que asoma inesperadamente y que armonizo a mi arbitrio. También me sucede que la idea del texto viene con la melodía o enseguida se asocia con ella”.
Camille trata de evitar las categorizaciones que se hacen de su música. “No me gusta definirme. Yo me defino en movimiento, a través de mi creación, de mis discos. Eso ha evolucionado conmigo. Es más, siento la necesidad de redefinirme”. Algo parecido le pasa cuando la prensa la tilda de “revelación” de la música francesa. “Mme cuesta mucho percibirme como francesa y más aun concebir la música como algo que provenga de una nación. Pienso que la música no tiene raíces sino orígenes. Son cosas que se crean y se van desarrollando en la vida cotidiana de las personas, en las regiones donde viven, pero, para mí, la música es sobre todo mezcla. En particular, la francesa, que absorbe y recicla mucho de las músicas anglosajona y española Por eso no me gusta cuando me preguntan si me siento parte de la nueva música francesa. Prefiero pensar que mi cultura es una serie de reglas de juego que uno elude constantemente”.
LEÉ LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN NÚMERO 29 DE REVISTA G7.
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PRESENTACION EN VIVO
Hay cierta curiosidad por conocer las dificultades que se le presentan a Camille (que vino a Buenos Aires a presentar en la Trastienda “Live au Trianon”, su último disco) al momento de reproducir sus discos arriba del escenario. “Ante todo, siento la necesidad de oscilar entre el trabajo que hago en el estudio y en el escenario. Me esfuerzo con la misma intensidad en ambos mundos. La mejor manera de probar las cosas, de ver si realmente han funcionado, es probarlas sobre el escenario, con testigos presentes. Disfruto mucho de eso, de compartir algo con otras personas para quienes mis canciones tienen otras lecturas. Siento que el público es la prolongación de aquello que sentía cuando cantaba con mi familia”.

