Se mueve
La música es, para Adrián Iaies, EL motor, un ingenio que se mueve sin trabas sobre el mandato familiar, el castigo, la rebeldía adolescente y cualquier circunstancia.
TEXTO FLOR CODAGNONE
FOTOS NORA LEZANO Y SEBASTIAN ARPESELLA
Adrián Iaies estuvo preso en 1979, cuando hacía la colimba en plena dictadura militar y se escapó de su guardia para ir a ver al gran Bill Evans en el Teatro General San Martín, a pesar de que sabía el castigo que le esperaba porque su superior se lo había advertido: “25 días de cárcel”. Eso, que hoy se convierte en una anécdota simpática, lo pinta de lleno. Parecería que para él la música fuera lo más natural del mundo, su espacio más cómodo y algo innato. El piano fue su primer –y casi único– juguete. Cuando quiso acordarse, estaba dedicándose profesionalmente a la música y, aunque no quedaban dudas de que era lo suyo, una suerte de negociación con su padre lo llevó a cursar cuatro años de Derecho. Le iba bien, pero nunca pisó Tribunales. No le interesaba. Iba a la facultad con los libros de música. Llevaba un walkman, se sentaba en la última fila y transcribía solos.
VIDAS IMPOISBLES
Iaies se define como un músico de jazz, pero sabe acercarse al tango y a otras formas de la música popular argentina de una manera muy auténtica. Puede jugar, por ejemplo, con Piazzolla o con el rock desde una estética claramente jazzística. Por eso, cuando se habla de su obra, la palabra “fusión” suele ir unida, casi por inercia, a su nombre. Y eso no le gusta nada. “No representa lo que yo hago”, apunta. “La palabra correcta, o lo que más se acerca a lo que yo pretendo, es ‘síntesis’, pero sucede que somos demasiado dogmáticos. ‘No te metas con el tango, tocalo como es’, dicen. Después hablan de ‘nuevo tango’ y lo que queda no sólo no es nuevo sino que musicalmente tiene un nivel bajísimo. ¿Tiene que ser nuevo? No, tiene que decir algo diferente”.
Versionaste a Charly García, a Fito Páez, a León Gieco… ¿Cuál es tu relación con el rock?
Hoy, la relación que tengo con el rock está alimentada por el recuerdo de mi juventud: es una relación emocional y afectiva. Creo que algunas de las cosas que le han pasado al rock son tan importantes para la cultura popular como las que vienen del tango o del folklore. Yo no creo que Troilo sea lo mismo que Charly García. Si uno los va a mezclar, hay que cuidarse. Pero, así como sé que no son lo mismo, sé que ambos son valiosos.
TÉ PARA TRES
Iaies es un músico prolífico que editó ocho discos en ocho años. Gracias a “Las tardecitas de Minton’s”, “Tango Reflections” y “Las cosas tienen movimiento” fue reconocido en Argentina y a nivel internacional y nominado a los premios Grammy latinos.
La actualidad lo encuentra, entre otras cosas, como una de las partes fundamentales de Tango Reflections, un trío que integra junto con Pablo Mainetti y Horacio Fumero y que, en 2005, editó “Astor Changes”.
¿Cómo se formó el trío?
Cuando grabé “Tango Reflections”, en noviembre de 2000, los que me contrataron querían que hiciera un disco en el que una mitad fuera sólo de piano y la otra, de dúos. Para eso llamé a Mainetti y a Fumero, a quienes no conocía. Desde entonces, juntos hicimos más de 70 conciertos en todo el mundo.
¿Qué propone este nuevo disco?
Tango Reflections es un grupo. Somos los tres y lo que suena es el resultado de haber tocado juntos durante cinco años y de que esos tipos se convirtieran en mis mejores amigos. Después de haber afirmado una relación de afecto y un vínculo musical, grabamos “Astor Changes”, en el que se detectan versiones que ya estaban en otros discos, pero que ahora suenan de otra manera. Algo diferente estaba pasando con la música…
LEÉ LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA EDICIÓN NÚMERO 29 DE REVISTA G7.
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MUSICO TOTAL
Por Alejandro Varela, ex presidente de EMI Music en Chile y Argentina.
Entre los muchos talentos que se le conocen a Adrián, me interesaría destacar uno que tal vez sea el más imperceptible para el observador desprevenido. Su genio como compositor, la magia que siente cuando está sentado frente a un piano, su capacidad como productor y como docente pueden ser reconocidos con facilidad, pero son pocos los que saben de su fantástica visión para abordar el negocio. Adrián se ha preocupado por entender todas las aristas del “show business”. Por eso, muchos de los que hoy tenemos posiciones relevantes en el mundo de la música hemos aprendido a su lado. Que haya adquirido esa capacidad empresarial sin perder un gramo de sensibilidad artística es lo que lo hace aun más grande.

