Nueva corriente
El grupo liderado por Gori acaba de editar El Río, álbum con el que logra un sonido popular sin perder un ápice de identidad. En esta entrevista cuentan cómo es vivir con un pie en cada orilla.
TEXTO MARTÍN SANTORO
FOTO MARCOS FECCHINO (ROCK INSTRUMENT BUREAU)
“Puedo ser el mejor, despeinado y maricón, / o puedo ser muy normal yendo siempre hacia ningún lugar, / pero no te olvides que nunca dejo de ser yo”, canta Gori, líder de Fantasmagoria, en “Fósforos mojados”. El ex Fun People –uno de los compositores más ilustres del under argentino– parece escapar a cualquier posible encasillamiento. Lo mismo ocurre con su actual banda, que, después de una década de vida, sigue siendo un bicho raro en la escena.
Tras varios cambios de formación, Fantasmagoria se ha consolidado con Gori en guitarra acústica y voz, Juani Zaballa en bajo, Nacho Brizuela en batería y Sebastián Volco en teclados. Cada integrante aporta su propio estilo y todos dicen alinearse detrás de un “sonido Fantasmagoria” que elude cualquier clasificación. La banda, se podría afirmar, canaliza un espíritu sesentista: mezcla la psicodelia de los tempranos Pink Floyd, la elegancia de los Kinks, el groove desfachatado de los Rolling Stones, las armonías de los Beach Boys y mucho más.
Sin embargo, la identidad del grupo no está anclada en postales de antaño. Sus canciones le dan más peso al contenido que a las formas. “Mientras quede claro lo que dice la canción y todo suene como tiene que sonar, no me calienta definir nuestra música. Lo importante es tener personalidad y que cada disco conserve una línea”, explica Brizuela.
Históricamente, el grupo abrazó el dogma de la autogestión más por necesidad que por orgullo. Hace algún tiempo, cansados de las propuestas leoninas de las discográficas y de editar discos por cuenta propia, sus integrantes decidieron suspender la producción. Acordaron esperar que alguien los ayudara con el lanzamiento de un álbum que tenían casi listo. En eso estaban cuando apareció una oferta de Bingo Records. El sello les propuso desarrollar armar un disco con producción de Pablo Romero, de Árbol. Fantasmagoria reunió material de todas las épocas, sumó temas nuevos y le dio forma a un repertorio que condensa las múltiples facetas de su música. Así crearon su flamante disco El río.
Con desconfianza, el grupo encomendó a Romero la tarea de plasmar la esencia de sus canciones y, al mismo tiempo, hacerlas “populares”. “Al principio, dudamos un poco. Nunca habíamos trabajado de esa manera y nos daba miedo terminar sonando como Airbag… Por suerte, Pablo nos cerró el orto. Y se lo dijimos”, admite Gori.
El aporte del productor se nota, más que nada, en el sonido límpido, pulsante y bien ajustado. Basta escuchar la reencarnación del tema que da nombre al álbum –ya lo habían grabado en el EP Abracadabra, de 2007– para comprobar que una buena canción puede transformarse en un perfecto y merecido hit.
Si bien el lanzamiento de El río, grabado en apenas cuatro días, puede tomarse como un probable salto hacia la masividad, el cantante y guitarrista es prudente: “Siento que fue un paso más, aunque uno largo. Una zancada”. Tal vez, la meta no sea la masividad, sino subir la apuesta. “Estaría buenísimo que El río nos permitiera grabar un nuevo álbum en el que podamos retomar el material que tenemos guardado en las sombras”, sueña Gori. Volco, un poco en broma, un poco en serio, agrega: “Que el disco fluya y llegue al mar”.

