Ojo femenino
Se acaba de editar “La cámara en la cartera”, un libro de fotografía que reúne los trabajos de Carolina Sticotti, Alejandrina González Vignoni y María Bethania Medina Pradón. Con la dirección de Lucila Bodegón y Verónica García, la obra rescata la magia de lo cotidiano en espacios comunes desde la mirada femenina.
TEXTO MARTIN SANTORO
¿Cómo nace la idea de este proyecto?
Bodelón y García: Hace un tiempo venimos conversando sobre la relación que existe entre la mujer y la fotografía desde sus inicios, como si hubiera algún vínculo diferente entre las dos. Nos interesó la idea de reunir esta mirada y ubicarla en la actualidad. Además, quisimos mostrar tres proyectos bien diferentes, como una especie de capa sobre capa.
¿Con qué criterio seleccionaron el material?
Alejandrina González Vignoni: Eligiendo las imágenes más fuertes de los espacios que generaran sensaciones, la personalización de los espacios de trabajo, objetos bizarros o que estén fuera de época o contexto y objetos clichés – como el potus, infaltable en una oficina y sobre todo si es pública -.
Carolina Sticotti: Busco imágenes que “resistan la mirada”, esas fotos que les sigo encontrando detalles y me siguen gustando a pesar de haberlas visto muchas veces. Considero que siempre es necesario hacer la selección final con otros. Como fotógrafa muchas veces me gustan algunas imágenes pero ese enamoramiento tiene que ver con el momento de la toma, con el objeto o persona fotografiada, etc. Por eso es fundamental el intercambio con otros, con docentes, curadores, interesados y amigos.
¿Cuál sienten que es el hilo conductor de todas estas imágenes?
Carolina Sticotti: Lo femenino, lo sutil, los mundos íntimos, la magia de lo cotidiano.
María Bethania Padrón: Pienso que en primer lugar es el hecho de que las fotografías son realizadas por mujeres. Por otro lado, siendo quizá siendo menos obvio, es que los espacios forman parte de la cotidianidad, desde la intimidad de los hogares, pasando por el espacio compartido de las oficinas, hasta llegar a estos lugares que forman parte del paisaje urbano porteño como son los hoteles familiares.
¿Realizaron las fotografías basándose en el concepto del libro o el concepto del libro nació a partir de tener las fotografías?
Carolina Sticotti: Fue una bella coincidencia.
María Bethania Padrón: Cada una estaba trabajando en sus respectivos proyectos por separado, antes de que apareciera la idea del libro. La iniciativa de realizar un libro de fotógrafas mujeres fue de Lucila Bodelón y Verónica García, quienes conocían los ensayos fotográficos de antemano.
¿Qué las atrajo a retratar sus respectivos espacios?
Alejandrina González Vignoni: El conflicto que me generaba trabajar en un lugar así. Como no puedo separar mi ser arquitecta de mi ser fotógrafa, me atrae indagar la influencia de la arquitectura sobre la calidad de vida de la gente, en cómo puede producir sensaciones de alienación, agobio y despersonalización, así como la estética que se genera en ellos, por un lado a través del abandono y por la necesidad de apropiación de sus usuarios.
Carolina Sticotti: Mi principal atracción por estos espacios tiene que ver con mis propias elecciones. En estos retratos parto de mis vivencias para hablar de lo femenino, de los caminos elegidos, de la soledad, de los mundos que construimos y los viajes que emprendemos para encontrar nuestro lugar. Mi proyecto tiene que ver con la búsqueda de mi propio reflejo en estas mujeres.
María Bethania Padrón: En mi caso pienso que tiene mucho que ver con el hecho de ser extranjera: viajo mucho en colectivo y observo muchísimo la ciudad, detalles, estructuras, gente. Son cosas que, tal vez para las personas que viven en Buenos Aires desde siempre, pasan desapercibidas. Así fue como un día empecé a notar estos establecimientos tan distintos unos de otros que tenían un cartel que decía “Hotel Familiar”, a veces acompañado de un apartado en el que se leía “habitaciones disponibles…” Inmediatamente esto capto mi atención y casi de manera inconsciente los buscaba en cada barrio en el que estaba.
Al tener la cámara en todo momento, ¿sentían la necesidad de “encontrar” las fotos? ¿Las buscaban o dejaban que se presenten solas?
Carolina Sticotti: Creo que hay un poco de cada cosa. Me gusta estar atenta a esas pequeñas sorpresas que se dan en el encuentro con el otro y me parece que esa construcción conjunta que se produce enriquece las imágenes
Alejandrina González Vignoni: Al principio fue ir buscando los espacios que me hicieran sentir miedo y ansiedad; y después fueron apareciendo los detalles, las situaciones más personales. Fue una sucesión de encuentros maravillosos.
María Bethania Padrón: Pienso que pueden suceder las dos cosas, es un proceso: en un primer momento puedes sentir la necesidad de buscar imágenes que te gusten, con las que te sientas identificado de alguna manera. Luego que encontraste eso que quieres fotografiar y la manera en que quieres hacerlo, las fotografías se van presentado solas.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es cómo da una nueva mirada ante una cotidianeidad que pasa casi desapercibida. ¿Esto fue algo buscado intencionalmente? ¿Dónde sienten que radica el éxito del libro?
Bodelón y García: Gracias por la observación. La mirada sobre lo cotidiano es algo que particularmente nos interesa abordar. Tiene que ver con un tipo de fotografía, llamemos contemporánea, y con una forma de mirar propia de la época en la que vivimos. Sus ensayos dan la posibilidad de mirar una y otra vez esas las imágenes y encontrar en cada nueva lectura un detalle más para observar y pensar.
Alejandrina González Vignoni: Diría que eso es algo más natural que intencional. Me encanta detenerme a observar estos detalles y creo que a las tres – cada una con su tema – nos sucede lo mismo.
María Bethania Padrón: Definitivamente hay algo de mirar y buscar la belleza ante aspectos de la cotidianidad que pasan desapercibidos para muchos. No fue buscado intencionalmente, por lo menos en mi caso. Con los hoteles familiares, fue algo que se fue presentando.
Carolina Sticotti: En mi caso busco retratar lo bello y luminoso de esa cotidianeidad. Creo que el éxito del libro radica en la autenticidad de las miradas de cada una y en la posibilidad de hacer algo juntas bajo la atenta mirada y el acompañamiento de Lucila y Verónica.
¿Sienten que el público general tiene un ojo entrenado o una sensibilidad suficiente para var como “arte” este estilo de fotografías intimistas, enfocadas en lo cotidiano?
Carolina Sticotti: Considero que los tres proyectos al hablar de lo cotidiano generan identificación, como si se tratara de un pequeño guiño o una mirada entre dos personas que se encuentran y se reconocen. Esta complicidad creo que es muy interesante y genera cercanía con el observador.
Alejandrina González Vignoni: Creo que los conceptos están desarrollados para que un público en general pueda, por lo menos, hacer una primera lectura y me parece que eso está bueno. El tema de la cotidianeidad ayuda, ya que nadie puede escapar de ella, entonces de una u otra manera nos hace pulsión en algún punto. Con estas fotos, tal vez una imagen te representa algo que sentís pero que no lo podés expresar, como cuando se te viene una imagen a la cabeza que te clarifica una situación y hacés un click.
Bodelón y García: Al público hay que entrenarlo mostrando variedad y calidad. Estamos frente a un fenómeno buenísimo: cada vez son más personas las que se acercan a las ferias de arte; Buenos Aires Photo es un éxito en convocatoria y va gente de distintos ámbitos y con intereses varios. Ya no se “cuestiona” tanto qué es arte y qué no, la gente compra lo que le gusta y lo que puede. También el rol del artista está más avalado y se lo entiende como un trabajo más. Creemos que editar libros es una forma más democrática de difundir y dar a conocer el arte actual ya que, sin dudas, es más accesible. Pensamos que también puede ser el primer paso para algunos, antes de comprar una obra original. Ojalá.
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