Cambio de aire
Ya afianzada en los medios, dejó de trabajar en el ciclo La Liga y ahora prepara Patria Stone, un documental sobre el fenómemo de los “rolingas” en Argentina.
TEXTO YANINA TENDLARZ
FOTOS EVA COSCIA
“En los medios, mi tarea siempre estuvo ligada a la investigación de hechos políticos y sociales”, dice María Julia Oliván, quien hizo sus primeras armas en el periodismo cuando apenas tenía 16 años. “Aunque mis padres –mi papá es carnicero y mi mamá, almacenera– no creían que fuese posible construir una carrera en este oficio, yo estaba decidida a hacerlo”, recuerda Oliván. Su convicción y su esfuerzo la llevaron a formar parte de los programas Día D, Detrás de las noticias, Punto doc, Kaos y La liga, en los que compartió cartel con periodistas de primera línea.
VOCACIÓN
Según el diccionario de la Real Academia Española, la vocación es “la inclinación a cualquier estado, profesión o carrera”. Antes de terminar el secundario, María Julia Oliván supo que su vocación estaba ligada a los reportajes, pero se permitió dudar sobre su futuro. “Me interesaban muchas cosas, pero ninguna profesión me cerraba del todo. Por momentos, me imaginaba como psicóloga o motoquera. Sin embargo, cuando cumplí 16, me regalaron un grabador de periodista y me decidí”, señala. Entonces, publicó notas en distintos diarios del sur del conurbano bonaerense. Más tarde, vinieron los años de estudio y una pasantía en la agencia Noticias Argentinas.
En 1994, Oliván tenía intenciones de trabajar en el diario La Nación. Contactó al pariente del novio de una amiga –un rebusque típico en el ambiente de los medios– y le fue acercando cuatro o cinco notas por semana. “El tipo tenía como veinte artículos míos. Cada vez que le entregaba uno, me decía que estaba muy bien, pero nunca los publicaba. Al final, salió en el diario un artículo que había escrito sobre una exposición de pintura”, cuenta. A partir de entonces, durante 4 años, Oliván repartió su tiempo entre la universidad, un trabajo en el periódico La Unión, una suplencia en el canal TN y las colaboraciones en La Nación.
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“LANATA ME DABA CONSEJOS, ME DECÍA CÓMO TENÍA QUE ENCARAR UNA NOTA Y VALORABA MUCHO MI LABURO. NO SE DETENÍA EN LOS PEQUEÑOS DETALLES SINO QUE SE PREOCUPABA POR MI TRABAJO COMO PERIODISTA”.

