Humor en serio
Su carrera meteórica en los medios comenzó en una FM trucha. Hoy, Sebastián Wainraich conduce TVR en televisión y Metro y Medio en radio. Aunque lo que nuclea sus actividades parece ser el humor, en esta nota muestra que no se trata sólo de eso.
TEXTO ESTEBAN FEUNE DE COLOMBI
FOTOS ANDY CHERNIAVSKY
El 23 de mayo de 1974.
¿Recordás qué pasó ese día?
No. Sé que Perón murió unas semanas después de que yo naciera. Mi padrino siempre me dice que el 1º de julio fue a visitarme a la casa de mis viejos. A veces, pienso en eso. Me resulta llamativo que hoy, 34 años después de la muerte de Perón, se hable más de él que de mí [risas]. Es lógico, ¿no? Se trata de una de las figuras más importantes de la historia argentina.
¿Tenés algún recuerdo de la situación política del país en los ‘70?
Lo que recuerdo con mayor claridad es el Mundial ‘78. Yo tenía 4 años y, en esa época, iba al colegio vestido con delantal y corbatín. Eso fue hasta segundo grado. Después, llegó la democracia y sólo usaba delantal. Entonces, estaba copado con los partidos políticos.
¿Qué quiere decir que estabas “copado”?
En las elecciones del ‘83, tenía 9 años y era un estudioso de los partidos políticos. Me interesaba saber, por ejemplo, quiénes eran los candidatos. Cuando asumió Alfonsín, le pregunté a mi vieja por qué no estaba vestido de presidente. Sólo había visto a presidentes milicos. Gracias a Dios, no tengo muchos recuerdos de la dictadura.
¿En qué barrio vivías?
En Almagro.
¿Tenés hermanos?
Sí, tengo dos hermanos, pero uno falleció a los 25 años, cuando yo tenía 19. No suelo hablar mucho del tema. Lo tengo ahí… Me gustaría hacer humor con respecto a la muerte, pero me cuesta, es bravo. Igual, lo trabajo.
¿En terapia?
Sí, aunque ahora abandoné por un tiempo la terapia. La familia de mi viejo era bastante aficionada al humor negro. Por otra parte, mi abuelo materno era muy gracioso; no vivía del humor, pero tenía mucha facilidad para hacer chistes.
¿Cómo definirías el humor negro?
Me parece que es el humor que apunta a reírse de las desgracias.
¿El humor siempre parte de la capacidad para reírse de uno mismo?
Sí, eso es clave. El que no se ríe de sí mismo la pasa como el orto. Cuando somos chiquitos, no nos reímos de nosotros mismos porque tenemos que aprender un montón de cosas. Si de chico te joden porque sos cabezón o pelirrojo, no te reís. Luego, pasa el tiempo y te das cuenta de que, si presentás todos tus defectos ante los demás, te hacés menos vulnerable. Es un proceso natural. Bueno, tampoco es cuestión de andar por la vida mostrando los defectos, ¿no? Hay que encontrar un equilibrio.
Siempre hablás de tu altura y de tu calvicie. Más allá de la cuestión física, corporal, ¿cuáles son tus defectos?
Soy muy ansioso, pero, por suerte, me río de mi ansiedad. También soy contradictorio: pienso algo y, a los dos minutos, cambio de opinión. A veces, mi neurosis está emparentada con cierta inseguridad.Viendo actuar a los demás, me di cuenta de que la única forma de vencer las angustias o las inseguridades es afrontándolas. Uno no sabe si va a vencerlas, pero afrontarlas es un buen camino. Algunas noches, mientras digo mi monólogo en Cómico Stand Up, me pregunto qué hago ahí arriba.
Leé la entrevista completa en la edición número 52 de Revista G7.
MAS INFORMACION
METROSEXUAL, por Gabriel Schultz.
A Sebastián lo conocí en Radio Metro, donde trabajábamos como productores (él, de Fernando Peña; yo, de Matías Martin). Al principio, pensé que era homosexual porque estaba convencido de que todos los que laburaban con Peña eran gays. Me llevó unos meses advertir que Sebastián no era homosexual. No me habría molestado que lo fuera. Con el tiempo, nos hicimos amigos. La verdad, nunca pensé que terminaríamos trabajando juntos en un programa de tele.

