Mil batallas
Actor, escritor, productor e incondicional amante de la radio, Ronnie Arias sobrevivió con éxito a los 80. Su fama se la debe al ciclo Kaos en la ciudad, donde explotó el papel de un notero atrevido y audaz.
Actualmente, conduce el magazine Mañanas Informales por canal 13.
TEXTO ANDRÉS WAINSTEIN
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
Cuando Ronnie Arias nació, la creatividad y el histrionismo ya fluían por sus venas: su padre era director de teatro, su madre, bailarina, y su tío, nada menos que el comediante Pepe Arias. A lo largo de la infancia, su mejor compañera fue la imaginación. “De chico”, recuerda, “elegía una película y armaba mi propia versión; fantaseaba con uno de los personajes y lo representaba. A veces, me disfrazaba de Batman y, junto a un vecino que hacía de Robin, salíamos a caminar por el barrio”.
Tu vida siempre estuvo vinculada al arte. ¿Nunca pensaste en estudiar Derecho o Medicina?
Cuando terminé la primaria, me inscribí en un colegio especializado en administración de empresas, pensando que me garantizaría una salida laboral inmediata. Sin embargo, no era muy feliz estudiando eso. La contabilidad no me disgustaba tanto, pero las matemáticas me volvían loco.
¿Qué cosas de las que aprendiste en ese colegio te sirvieron para tu carrera?
Aprendí, por ejemplo, a usar una computadora. Recuerdo que teníamos unas máquinas IBM con tarjetas perforadas. Eran como unos cartones que almacenaban información; se parecían a los discos, pero sólo podían guardar números y gráficos. Cuando cursaba tercer año, empecé a trabajar como asistente en la obra de teatro La lección de anatomía y dejé el colegio. Ahora que lo pienso, Carlos Calvo y yo empezamos nuestras carreras en la misma obra de teatro.
¿Sufriste alguna crisis vocacional?
Obviamente… De chico, soñaba con ser una estrella de cine, hasta que me di cuenta de que era malísimo actuando. Fue muy doloroso. De hecho, la mayor depresión de mi vida la sufrí al ver La ley de la calle, una película de Francis Ford Coppola. Estaba en el cine y, mientras observaba al personaje encarnado por Mickey Rourke –el carismático “chico de la moto”–, pensaba que jamás interpretaría un papel así. Supe que no podría componer un rol protagónico. Además, tampoco tenía pinta de galán.
Después te volcaste a la escritura, ¿no?
Sí. Al poco tiempo empecé a trabajar en la revista Venus-Arte, donde me fue muy bien. Para esa publicación entrevisté a Luis Alberto Spinetta y, hasta el día de hoy, él considera que ésa fue la mejor nota que le hicieron en su vida. En esa época, yo estaba convencido de que me dedicaría a la escritura. Sin embargo, me fui a recorrer Europa.
¿Por qué te fuiste?
Me había separado de mi pareja y tenía ganas de viajar. En realidad, quería irme a Estados Unidos, pero no me dieron la visa. Había hecho los trámites correctamente y tenía todo listo. El problema surgió cuando un empleado de la Embajada llamó a mi trabajo para chequear los datos que yo había puesto en la solicitud. Atendió un compañero de la oficina y dijo que ahí no trabajaba ningún Horacio Arias. Como el tipo me conocía por Ronnie, me quedé sin viaje.
Leé la entrevista completa en la edición número 49 de Revista G7.
MAS INFORMACION
TODO TERRENO, por Ernestina Pais.
Conducir Mañanas informales [Ernestina y Ronnie conducirán juntos el ciclo que encabezaba Jorge Guinzburg] no es una tarea sencilla. Se trata de un programa complejo en el que conviven momentos trágicos y humorísticos. El entretenimiento, la política, el deporte y la cultura son temas recurrentes en cada emisión. Además, todo sucede con mucho ritmo. Ronnie cuenta con muchos recursos creativos y no le teme al ridículo. Es un todo terreno: es dinámico, inteligente y tiene carisma y humor. Ronnie es capaz de hacerte reír con sus ocurrencias, pero también puede realizar un excelente reportaje. Estoy convencida de que este año demostrará todo su potencial.

