Fábrica de ideas
El proyecto comenzó de la mano de dos grandes nombres de la publicidad argentina, Ramiro Agulla y Carlos Baccetti, quienes confiaron en Susana Fryd para que los ayudara a crear un centro de capacitación “distinto”.
Cuando ellos deciden alejarse de la industria, Fryd rebautiza la propuesta como Esponjario y se posiciona como una de las opciones más buscadas por los jóvenes creativos del extranjero.
El proyecto comenzó de la mano de dos grandes nombres de la publicidad argentina, Ramiro Agulla y Carlos Baccetti, quienes confiaron en Susana Fryd para que los ayudara a crear un centro de capacitación “distinto”. Cuando ellos deciden alejarse de la industria, Fryd rebautiza la propuesta como Esponjario y se posiciona como una de las opciones más buscadas por los jóvenes creativos del extranjero.
“Esponjario es una escuela que ofrece capacitación en publicidad, televisión y marketing”, cuenta Susana Fryd, su directora, “pero, fundamentalmente, es un lugar donde se aprende a pensar diferente”. Orientada a creativos que ya se desempeñan en el mercado publicitario pero tambien a los graduados de carreras afines, la propuesta educativa de Esponjario se destaca por ser eminentemente práctica. “Se trabaja sobre problemas reales a resolver”, señala, “obligando al alumno a ver la realidad, a entenderla y a usarla en términos de comunicación”.
Al principio, aún cuando el proyecto se enmarcaba dentro de la propuesta de la Fundación Agulla & Baccetti, se destacó no sólo porque ofrecía un lugar diferente para el aprendizaje –que iba más allá de los conocimientos teóricos- sino porque convocaba a los principales referentes la industria. Los cursos, algunos armados con la modalidad de taller, están a cargo de Damián Kepel, Sebastián Wilhelm, Leandro Raposo, Martín Metrado, Rodrigo Figueroa Reyes o Carlos Bayala. Además, se complementan con las conferencias mensuales sobre creatividad vista desde diferentes puntos de vista y con los talleres de pintura, cine, fotografía y escritura.
En 2005, la Fundación Agulla & Baccetti se transforma en Esponjaerio pero mantiene como una de sus propuestas más exitosas el workshop intensivo para creativos extranjeros. “Mantenemos el cupo limitado para garantizar un auténtico intercambio entre los asistentes”, asegura Fryd, “ya que además de las clases, el curso promueve la interacción entre los jóvenes profesionales de la región en un ámbito distendido; ese también es uno de los objetivos”. Si bien es una de las propuestas más exitosas de Esponjario, el espíritu inquieto de su directora ha abierto el juego hacia la capacitación “in company”, tanto en empresas argentinas como del exterior.
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PATEAR EL TABLERO
Susana Fryd es, como ella misma se define, una especialista en “patear tableros” tanto en lo personal como en lo profesional. Le tocó crecer en una época donde se elegían carreras tradicionales, por lo que se convirtió en odontóloga, pero después de ejercer durante 20 años decidió sacar el piloto automático y estudió markerting. Entonces, cuando Ramiro Agulla y Carlos Baccetti la convocan para que se haga cargo de su fundación porque, aseguran, que si alguien puede dar un giro de 180º a su vida, puede hacer lo que quiera. Así, en 1999, Fryd se convirte en la directora de la Fundación Agulla & Baccetti. Tiempo después, cuando ellos deciden alejarse de la publicidad, ella mantiene el proyecto pero lo rebautiza como Esponjario, centro de capacitación en publicidad, televisión y marketing.

