La consagración
Con casi 30 años de trabajo sostenido en la industria local, Hernán Ponce recibió en 2007 casi todos los reconocimientos que cualquier publicitario soñaría (entre ellos, un Konex de platino y un Grand Prix en Cannes).
En esta nota, el presidente y director general creativo de Vegaolmosponce habla del gran momento que vive su agencia y de lo que significa trabajar desde Argentina para el mundo.
TEXTO ESTEBAN FEUNE DE COLOMBI
FOTOS ANDY CHERNIAVSKY
Hernán Ponce, presidente y director general creativo de VegaOlmosPonce, empezó a trabajar en publicidad cuando tenía 18 años. En calidad de redactor, integró los equipos de agencias como Lautrec, Gowland o Straschnoy & Dreyfus. Luego, trabajó como director creativo en David Ratto y se desempeñó como director general creativo de Young & Rubicam, agencia que marcó a fuego la década del ‘90. En 1997 fundó, junto a Fernando Vega Olmos, VegaOlmosPonce.
En 2007, Hernán Ponce recibió el premio Konex de Platino al mejor publicitario de la década. Además, la agencia que preside obtuvo un Grand Prix en la categoría Titanium & Integrated del Festival de Cannes. Ponce recibió esta distinción con una sonrisa enorme que disimulaba dos impactantes novedades: su primera hija estaba en camino y la Fundación Publicidar estaba a un paso de ver la luz.
¿Qué impresión tenés de los logros que cosechaste en 2007?
Necesito tomar distancia para ver qué efecto causan en mí. El nacimiento de mi hija no transformó mi vida de un día para el otro, pero me puso muy contento y eso ya es mucho. Por otro lado, recién me estoy dando cuenta de lo que significó haber ganado un Grand Prix en Cannes. En su momento, lo festejé muchísimo; luego, todo pasó muy rápido. Hace un par de días, hojeaba una carpeta con notas sobre eso y descubrí que la distancia me ha hecho valorar el premio de otro modo. Recién ahora estoy en condiciones de afirmar “qué bueno, ganamos un Grand Prix”. Con respecto a los otros logros, todavía no caigo. Por suerte, la distancia ayuda a ver las cosas de otra manera. Si no, uno se marea demasiado. El año pasado fue buenísimo y culminó con el nacimiento de mi hija, pero decirlo me da miedo (soy bastante supersticioso).
¿La necesidad de tomar distancia es importante en publicidad?
Sí, pero no sólo en publicidad. A algunas personas les resulta provechoso analizar los hechos en cuanto suceden. Yo, en cambio, soy más aplomado para eso. Tengo una forma extraña de disfrutar los logros. Eso no quiere que no los disfrute, ¿eh?
¿Deseabas ganar un Grand Prix?
Nunca lo deseé por la sencilla razón de que nunca pensé que lo ganaríamos. Por eso, creo que, en la agencia, recién ahora nos dimos cuenta de lo que significa un Grand Prix en Cannes.
¿Qué significa?
Como todos los premios, sirve para disfrutar. Yo lo estoy disfrutando recién ahora. No nos motiva en el trabajo. La motivación pasa por el desafío de hacer con cada campaña un laburo bueno, distinto, que beneficie a nuestros clientes.
¿Qué eco tuvo el Grand Prix en el medio publicitario?
El eco que tuvo es medio sordo [risas]. El otro día, cuando revisaba los artículos que se publicaron a raíz del premio, me di cuenta de que, por ejemplo, no salimos en la tapa de ninguna revista argentina. Hablo de revistas que, de una manera u otra, se relacionan con la publicidad. Ganamos un Grand Prix en Cannes y en San Sebastián y no salimos en ninguna tapa.
¿Por qué pensás que fue así?
A veces, algunos intereses pesan más que los hechos. De todos modos, no me afecta. Tal vez surge alguna molestia, pero no nos encaprichamos si no nos reconocen. Tenemos ganas de seguir haciendo cosas que les sirvan a nuestros clientes y nos diviertan. Además, aprendemos algo nuevo con cada trabajo. Eso es muy importante. En cualquier profesión, el aprendizaje te incentiva a seguir.
En tu carrera, ¿la publicidad te dio más de lo que te sacó?
La publicidad fue muy generosa conmigo. Trabajar en esto me genera tanto placer que nunca me resultó molesto perder fines de semana, irme tardísimo de la oficina o despertarme temprano para ir a una filmación. No sé qué habría pasado si, por ejemplo, hubiese sido médico; uno mira a un doctor que está de guardia y piensa “pobre tipo”, pero quizá el tipo sea feliz. La publicidad me dio mucho. Lo que voy a decir va a sonar vanidoso, pero no lo es: yo también le di mucho a la publicidad.
¿En qué sentido lo decís?
Creo que hice más cosas por la profesión que por mí o por la agencia. Me refiero a que tomé decisiones que, a veces, iban en contra de mis intereses.
Leé la entrevista completa en la edición número 49 de Revista G7.
MAS INFORMACION
EL MÁS TESTARUDO, por Fernando Vega Olmos.
Cuando surge, una buena idea es muy frágil. Hay que saber cuidarla para que no crezca torcida. Se necesita un tutor que se haga cargo de ella y la defienda, un testarudo que diga más veces “no” que “sí”, que incorpore las virtudes y aparte los defectos. Los grandes creativos son testarudos y el más testarudo es Hernán Ponce. Se puede equivocar, pero acierta en 9 de cada 10 oportunidades. Me siento un privilegiado al trabajar con él. En un mundo lleno de charlatanes, Hernán es un monolito. Además, es una de las personas más sensibles que conozco. Hemos compartido una vida juntos; hemos conocido la gloria y el barro. VegaOlmosPonce es lo mejor que nos pasó en este oficio. Nos esperan grandes cosas y va a ser divertido hacerlas juntos.

