La fórmula de la felicidad
La agencia que fundó con Damián Kepel es una de las más exitosas de Argentina. Mataloni cree que el ambiente de trabajo resultó fundamental para lograrlo. En esta nota, da su impresión sobre el panorama de la publicidad y el rol de los nuevos medios.
TEXTO LAURA VILLAMAYOR
FOTOS EVA COSCIA
La agencia que fundaron Damián Kepel y Mariano Mataloni hace 4 años tiene su sede en Martínez, en una casa en la que reina la armonía. Al entrar, me llama la atención una camioneta que lleva inscripta la frase “paz y amor”. Según me explican, se trata de un vehículo que Mariano, gerente general de la agencia, usó en la celebración de su cumpleaños número 40. “Para la fiesta, contraté a dos bandas y me di el gusto de cantar con una de ellas”, dice. “Soy tímido, pero no tengo miedo arriba del escenario”. Se define como un amante de la música y cuenta que está tomando clases de canto y de piano. “Si algún día me retiro de la publicidad, me gustaría dedicarme a la música”. Mataloni lo tiene todo pensado. “Voy a tener un poco más de 50 y la estrategia de marketing apuntará a conquistar al público de esa edad, al que no se le da mucha bola; por eso, creo que mi propuesta puede resultar interesante”.
¿Por qué te dedicaste a la publicidad?
En realidad, quería ser director de cine. Trabajé en un par de películas como “tiracables”, pero la industria cinematográfica argentina de aquel momento me decepcionó. Había muchos chantas dando vueltas. Por ejemplo, les decían a los inversionistas que filmarían con dos cámaras y, en realidad, sólo una tenía rollo. Recuerdo que alguien me dijo que en publicidad se filmaba en mejores condiciones. Entonces, me metí a trabajar en una productora. Después, me di cuenta de que las ideas se gestaban en otro lado y me interesó vincularme a ese proceso. Cómo cambian los sueños, ¿no? Hoy, si todo empezara de nuevo, me gustaría ser una estrella de rock.
¿Qué te seduce de la publicidad?
Más que nada, la oportunidad de hacer cosas distintas todo el tiempo. Desde que arranqué en este oficio, hace 20 años, he trabajado para marcas de casi todas las categorías imaginables y eso es muy divertido.
METEGOL
El departamento creativo de la agencia está en manos de Damián Kepel y Sebastián Castañeda. Mariano Mataloni, que se define como el “businessman”, maneja el aspecto financiero. Comenta que lo tildaron de “creativo frustrado” en varias ocasiones y admite que algo de razón tienen quienes lo llamaron así. “Aunque Damián y yo ocupamos lugares definidos en la agencia, él suele involucrarme en los procesos creativos por mi background y mi criterio”, dice.
¿Te resulta difícil ser, como decís, el “businessman” de la agencia?
Por suerte, algunas cosas (por ejemplo, trabajar en una casa) nos ayudan a volver más amena la rutina. Por otro lado, desde el principio acordamos que nunca seríamos más de 50 personas en la agencia y respetamos ese límite a rajatabla. Hoy somos 40 y estamos felices.
Le das mucha importancia al ambiente de trabajo. ¿Por qué?
Porque repercute en la calidad de los trabajos. Además de las horas de trabajo que demanda, esta profesión tiene muchas frustraciones que hay que aprender a manejar porque se pueden volver intolerables. Entonces, me parece clave que el día a día en la agencia sea divertido. Cuando empecé en Ogilvy, una de mis ocupaciones consistía en crear un buen clima de laburo. Organicé, por ejemplo, un campeonato de metegol que ayudó mucho.
¿Qué recordás de aquella época en Ogilvy?
En Ogilvy aprendí mucho sobre cómo se conduce una agencia. Cuando Gustavo Martínez me contrató, buscaba un gerente general que tuviera un perfil menos acartonado que el de los ejecutivos clásicos y que, al mismo tiempo, pudiera hacerse cargo de los números. Aquella experiencia fue como hacer un master en finanzas.
¿Y qué aprendiste de la gente que trabaja en Kepel y Mata?
Entre otras cosas, aprendí a relacionarme con chicos jóvenes (tienen veintipico, pero, a veces, se comportan como adolescentes) y a ponerle un límite a la buena onda sin ser tajante. En ciertas ocasiones, tengo que jugar el papel del ogro, pero ellos reconocen que mis planteos son razonables y no hay bronca. También aprendí mucho de Damián. Verlo trabajar de un modo metódico y concentrado me ayudó muchísimo. Creo que nos complementamos muy bien.
Leé la entrevista completa en la edición N° 48 de Revista G7.
MAS INFORMACION
EL INDICADO, por Damián Kepel.
A la hora de crear mi propia agencia, siempre tuve en claro que debía tener a un socio con el que pudiera abrazarme luego de un éxito y llorar luego de un fracaso. Al principio, pensé en convocar a un creativo, pero, finalmente, elegí a alguien que venía del palo comercial y se complementaba conmigo. Pensé en todos los profesionales que había conocido en mi carrera y “Mata” me pareció el indicado. En ese momento, no trabajábamos juntos desde hacía casi 10 años; yo estaba en la dirección creativa de Young & Rubicam y él se desempeñaba como gerente general en Ogilvy. Lo invité a comer y le propuse que armáramos la agencia. Me contestó que se sentía halagado, pero que necesitaba pensar el tema. Luego aceptó. Hoy, no me quedan dudas de que acerté, de que “Mata” era el indicado.

