Cambio de hábito
Es la marca más importante de tecnología de la información. En los últimos años, renovó su imagen tiene para conquistar al segmento de los jóvenes con productos hechos a la medida de sus necesidades. Así lo cuenta Martín Flachsland, gerente de marketing de la división Computadoras Personales de HP.
TEXTO LAURA VILLAMAYOR
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ PARA ESTUDIO ACH
El día de la nota con Martín Flachsland, el estudio en el cual se realizó la sesión de fotos estaba alborotado. No era para menos. El gerente de marketing de la división Computadoras Personales de HP llegó acompañado por una veintena de colaboradores. Había desde empleados de la compañía hasta integrantes de McCann Ericsson, Zenith Optimedia y Artaza Rodríguez Comunicación. Flachsland había convocado a ese batallón para transmitir el espíritu de equipo que caracteriza a HP.
EN MI GARAGE
La casa matriz de HP está ubicada en la ciudad californiana de Palo Alto, en Estados Unidos. Allí, en un garage, Bill Hewlett y Dave Packard, estudiantes de la Universidad de Stanford, iniciaron el proyecto en 1939. El primer producto de la empresa fue un oscilador de audio que los estudios Walt Disney compraron para desarrollar un sistema de sonido en la película Fantasía. Luego, en 1966, Hewlett y Packard entraron en el negocio de las computadoras con el modelo 2116A, diseñado para analizar los datos producidos por los instrumentos de laboratorio y medición que la compañía fabricaba. En la década del ‘80, la empresa produjo su primera computadora “personal”, llamada Touchscreen 150.
Flachsland observa: “Ponemos el foco en las computadoras porque se trata de un segmento que creció muchísimo en los últimos años y en el que HP es líder indiscutido. En Argentina, en la división Notebooks tenemos una participación de mercado cercana al 52 %”. La oferta de la compañía se completa con una gama de productos que incluye impresoras, software, cartuchos, cámaras digitales, calculadoras, scanners y equipos handhelds (tipo Palm).
Parece que la marca nunca olvidó el hecho de que fue creada en un garage.
Absolutamente. La creatividad de Bill Hewlett y Dave Packard sigue siendo la esencia de la compañía. Además, HP mantuvo siempre algo de ese origen romántico, hecho que se refleja en la inversión que se hace en investigaciones y desarrollos. En Argentina, por ejemplo, lanzamos entre 80 y 100 productos por año. A nivel mundial, la empresa posee más de 7 millones de registros de patentes. Eso habla de su espíritu innovador.
En Sudamérica, la mayor participación del mercado la tienen las computadoras “clonadas”. ¿Cómo compiten con eso?
En los países donde competimos con los clones, lo hacemos en forma agresiva a partir de la combinación de buenos precios y servicios atractivos. Cuando la gente piensa en lo que invertirá en una computadora, no sólo considera la compra de un aparato sino también los servicios que lo acompañan y que están vigentes durante su vida útil.
¿Cómo evoluciona la brecha entre las computadoras de marca y las clonadas?
La tendencia marca que la brecha de precios entre una y otra está disminuyendo. Hoy, la diferencia es de un 15 %. Si se da una brecha más amplia, es porque existe un alto nivel de impuestos y de ilegalidad. Los clones no proporcionan valor sino un precio bajo. Como ese esquema, en general, no sobrevive a largo plazo, seguimos concentrados en lo que consideramos correcto: un producto de alta calidad que ofrece precios competitivos y un servicio post venta.
Leé la entrevista completa en la edición N° 42 de Revista G7.
MAS INFORMACION
IDA Y VUELTA
Por Cecilia Blanco, manager general de Zenith Optimedia Argentina.
Como la relación entre HP y la central de medios Zenith Optimedia lleva varios años, el vínculo está afianzado y existe un feedback constante. Ambas compañías tienen una relación pocas veces vista en la industria publicitaria. Ese intercambio de opiniones beneficia la estrategia de comunicación de la marca. En el caso de HP, por ejemplo, ayudó a que se consolidara en todas las categorías en las que participa. Eso nos llena de orgullo porque, de alguna manera, sentimos que somos parte de ese éxito.

