Apuesto por el cambio
La compañía estadounidense lanzó en 2008 Centrino 2, una nueva línea de microprocesadores diseñados para equipos portátiles. “El procesador es el cerebro de una computadora”, afirma Rocío Posadas, quien asegura que está orgullosa de trabajar en una firma que les cambia la vida a los consumidores.
TEXTO ANDRÉS WAINSTEIN
FOTOS JULIA GUTIÉRREZ
Intel Corporation se fundó en 1968 en Estados Unidos. Durante tres años, la empresa se dedicó a la fabricación de memorias y discos de almacenamiento. En 1971, lanzó el primer microprocesador del mundo y revolucionó la industria de la informática. “El procesador es el cerebro de una computadora. Un microprocesador de calidad optimiza recursos; como realiza las tareas a mayor velocidad, ahorra energía, abarata costos e incrementa la autonomía de los equipos móviles”, explica Rocío Posadas, gerenta de marketing de la firma para el Cono Sur.
Desde hace décadas, Intel lidera el mercado de los microprocesadores y abastece con sus productos a las empresas más importantes de la computación y las telecomunicaciones. Más allá de los éxitos que obtuvo en materia comercial y tecnológica, la empresa tiene una estrategia publicitaria impactante, que le ha brindado una sólida imagen de marca.
En 1991, la firma presentó la campaña Intel Insight. Fabricantes como IBM, Dell o Hewlett Packard comenzaron a hacer hincapié en la marca del procesador que llevaban sus computadoras. “Sin duda, se trató de un punto de inflexión. Por primera vez, un componente de las computadoras adquiría entidad de marca”, comenta Posadas.
Parecería que Intel no tiene competencia. ¿Cuál es su nivel de participación en el mercado internacional?
Intel es el máximo referente en todas las categorías en las que participa. En el rubro de los servidores, provee microprocesadores a casi el 85 % del mercado mundial. En la categoría de las PC, que incluye a las notebooks y los equipos de escritorio, tiene un nivel de participación global del 75 %.
¿Esos números son los mismos en el mercado local?
En Argentina ocupamos un lugar de privilegio, aunque los números son un poco más bajos: 80 % en servidores y 70 % en PC.
¿A qué se puede atribuir la diferencia?
Por un lado, en nuestro país hay varias empresas que fabrican estos dispositivos. Por otro, la crisis de 2001 impulsó el desarrollo de productos nacionales y, lógicamente, los componentes que se producen en Argentina tienen precios más accesibles y permiten abaratar el costo de los equipos. Sin embargo, en realidad, la diferencia en los porcentajes es casi imperceptible.
¿Cuál fue el impacto de la crisis de 2001 sobre Intel?
La crisis fue demoledora para el sector. Las ventas cayeron un 80 %. En 2000, habíamos superado el millón de unidades vendidas para PC y, al poco tiempo, las ventas se redujeron a 250 mil unidades. El comportamiento de los consumidores fue razonable.
¿En qué sentido?
Los clientes tuvieron que optar por segundas marcas. Si bien el público argentino es “marquista”, resulta lógico que, en medio de semejante crisis, haya salido a buscar alternativas más económicas. Entonces, perdimos terreno en la participación y los productores nacionales se vieron favorecidos.
¿Cuánto tardaron en recuperar terreno?
La economía argentina se recuperó velozmente y el negocio de la computación no quedó al margen de eso. En un período corto, superamos los niveles de ventas que teníamos antes de la crisis. En la actualidad, comercializamos casi tres millones de PC en el país (500 mil son notebooks). O sea, no sólo recuperamos el terreno perdido sino que incluso triplicamos las ventas.
En este momento, ¿cómo evolucionan los niveles de venta?
Crecen de manera sostenida. Las ventas de equipos móviles se duplicaron y constituyen ahora el gran motor del crecimiento. El consumo de equipos de escritorio aumentó un 30 %.
¿Y cuáles son sus proyecciones para el último tramo de 2008?
Las proyecciones para este año son muy buenas. Habíamos estimado un crecimiento de entre el 25 % y el 28 %. Si tomamos en cuenta el comportamiento durante los primeros trimestres del año, el resultado será aún mayor. Con las notebooks, por ejemplo, superaremos ampliamente las proyecciones; habíamos calculado que se venderían unas 500 mil unidades y creo que llegaremos a 700 mil.
Leé la entrevista completa en la edición número 57 de G7.

