Un panorama amplio
Los creadores del Grupo Doma abrieron en 2008 las puertas de esta galería, donde exhiben obras de street art, dibujos e instalaciones. “No nos ponemos en pose de curadores. Lo encaramos como un proyecto para pasarla bien”, aseguran.
TEXTO RODOLFO REY BLANCO
FOTO SOFÍA LÓPEZ MAÑÁN
Los responsables de Turbo son Mariano Barbieri, Orilo Blandini, Julián Pablo Manzelli y Matías Vigliano. Entre ellos hay una química indiscutible. Se conocieron mientras estudiaban Diseño Gráfico o carreras similares y luego trabajaron juntos en distintas agencias de publicidad. En 1998, crearon Doma, un colectivo que desarrolló murales callejeros, stencils, animaciones, instalaciones, campañas publicitarias y muñecos.
Con el tiempo, notaron que, aunque provenían del ámbito del diseño, muchas de sus inquietudes estaban más relacionadas con el arte y decidieron potenciar ese costado de Doma. Fue así como, en 2008, el grupo fundó la galería Turbo.
Los diseñadores los critican por ser muy artísticos y los artistas, por coquetear con el diseño. Ellos se autodefinen como un “híbrido raro” y dicen promover la “acción-reacción”. Para responder a las preguntas, optaron por hacerlo sin individualizarse, como una sola entidad.
¿Cómo nació Turbo?
La idea de armar la galería venía dando vueltas por nuestras mentes desde hacía tiempo. Cuando trabajábamos con canales de televisión y en publicidad, ya hacíamos muchas movidas artísticas, como exposiciones o diseño de muñecos, por nuestra cuenta. Finalmente, decidimos darle prioridad a eso. Cerramos nuestro estudio para transformarlo en galería y potenciar la actividad artística. Fue una evolución.
¿Qué tenían en mente cuando crearon este espacio?
Siempre nos manejamos en forma independiente. Como considerábamos que no había un lugar específico para este tipo de arte, decidimos abrirlo. La idea inicial fue gerenciar a los artistas de esta tendencia y crear un espacio para todo el circuito. Buscamos comunicar, expresar, generar y accionar. Somos artistas del hacer. Nos interesa hacer, no vender. Nunca priorizamos lo económico. Nos interesa la obra, el concepto y lo humano. No generamos proyectos para vender, sino para respaldar a los artistas.
¿Por qué decidieron darle un espacio al street art?
Siempre estuvimos vinculados al street art y conocemos a todos los artistas locales que trabajan en esa disciplina. La galería también se ocupa de otras técnicas, como la ilustración o las instalaciones. Las muestras en Turbo son muy variadas. En septiembre, por ejemplo, tendremos una exhibición de León Ferrari. También estará Paula Castro. Ahora está exponiendo Leo Espinosa. Antes, hubo muestras de Nuria Mora y Pablo Bisoglio, entre otros artistas. Abarcamos un panorama bastante amplio.
¿Cuáles son los criterios de selección de los artistas que exponen en la galería?
La mayoría de los expositores son amigos, personas que conocimos en viajes o artistas a los que admiramos y que trabajan en la misma corriente que nosotros. En la elección influyen las inquietudes de todos. Doma es la sumatoria de los cuatro. Tomamos las decisiones en conjunto; hacemos valer los puntos de vista y las inquietudes de todos. No nos ponemos en pose de curadores. Lo encaramos como un proyecto para pasarla bien y no como un negocio. De hecho, una de las ventajas de Turbo es que acá se pueden comprar obras a precios económicos. El mundo del arte, en general, es parte de un marketing corrompido. Nosotros tratamos de armar un mercado más accesible.
Dirección: Costa Rica 5827.
Más información en: www.turbogaleria.com.

